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Vol. 9 Núm. 19 Suplemento CICA Multidisciplinario Enero-junio 2025
LA DIMENSIÓN ADMINISTRATIVA DE LA AUTOEVALUACIÓN INSTITUCIONAL: CASO UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL
THE ADMINISTRATIVE OF INSTITUTIONAL SELF-EVALUATION: CASE STUDY AT THE UNIVERSITY OF GUAYAQUIL
A DIMENSÃO ADMINISTRATIVA DA AUTOAVALIAÇÃO INSTITUCIONAL: O CASO DA UNIVERSIDADE DE GUAYAQUIL
AUTORES
Guilianna Román Zambrano1 Autor de correspondencia guilianna.romanz@ug.edu.ec
Universidad de Guayaquil UG. - Ecuador
Karen Sabando Maldonado 2 Email karen.sabandom@ug.edu.ec
Universidad de Guayaquil UG. - Ecuador
Mauricio Muñoz Landázuri 3Email mauricio.munozla@ug.edu.ec
Universidad de Guayaquil UG. - Ecuador
Roberth Párraga Cepeda 4Email roberth.parragac@ug.edu.ec
Universidad de Guayaquil UG. - Ecuador
Recibido: 12 abril 2025 Aceptado: 10 de junio 2025 Publicado: 20 junio 2025
RESUMEN
El presente artículo sintetiza el proceso administrativo que acompañó la autoevaluación institucional de la Universidad de Guayaquil durante el periodo 2024-2025, conforme a los lineamientos del Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CACES), dicho proceso liderado por la Dirección de Acreditación Institucional, el mismo que se gestionó mediante una planificación estratégica, coordinación operativa, seguimiento técnico y evaluación sistemática. Esta investigación se desarrolló bajo un enfoque mixto, integrando métodos cualitativos y cuantitativos. Se aplicaron los métodos científicos inductivo y sintético: el primero permitió analizar la realidad administrativa desde evidencias empíricas; el segundo facilitó una visión estructurada del proceso evaluativo. La metodología se basó en el ciclo PHVA (Planificar, Hacer, Verificar, Actuar), adaptado al contexto universitario. Entre las técnicas utilizadas se incluyeron análisis documental, entrevistas estructuradas a actores clave, encuestas a graduados y personal administrativo, observación directa y análisis comparativo de indicadores de gestión. Las acciones ejecutadas abarcaron la formación técnica del comité evaluador, levantamiento de datos sobre infraestructura, visitas in situ y el diseño colaborativo del Plan de Mejoras Institucional. Finalmente, los resultados permitieron fortalecer el aseguramiento de la calidad y consolidar una cultura institucional de evaluación continua, con potencial de ser replicada en otras instituciones de educación superior del país.
PALABRAS CLAVE: autoevaluación institucional, planificación universitaria, aseguramiento de la calidad, educación superior
ABSTRACT
This article summarizes the administrative process that accompanied the institutional self-evaluation of the University of Guayaquil during the period 2024-2025, according to the guidelines of the Council for Quality Assurance in Higher Education (CACES). Led by the Institutional Accreditation Directorate, the process was managed through strategic planning, operational coordination, technical follow-up and systematic evaluation. The research was developed under a mixed approach, integrating qualitative and quantitative methods. The inductive and synthetic scientific methods were applied: the first allowed to analyse the administrative reality from empirical evidence; the second provided a structured view of the evaluation process. The methodology was based on the PHVA (Plan, Do, Verify, Act) cycle, adapted to the university context. Techniques used included document analysis, structured interviews with key actors, surveys of graduates and administrative staff, direct observation and comparative analysis of management indicators. The actions carried out included technical training of the evaluation committee, survey of infrastructure data, site visits and collaborative design of the Institutional Improvement Plan. Finally, the results allowed strengthening quality assurance and consolidating an institutional culture of continuous evaluation, with potential to be replicated in other higher education institutions in the country.
KEYWORDS: institutional self-evaluation, university planning, quality assurance, higher education.
RESUMO
Este artigo resume o processo administrativo que acompanhou a autoavaliação institucional da Universidade de Guayaquil durante o período 2024-2025, de acordo com as diretrizes do Conselho de Garantia da Qualidade no Ensino Superior (CACES). Esse processo foi liderado pela Diretoria de Acreditação Institucional e gerenciado por meio de planejamento estratégico, coordenação operacional, monitoramento técnico e avaliação sistemática. Esta pesquisa foi desenvolvida sob uma abordagem mista, integrando métodos qualitativos e quantitativos. Foram aplicados os métodos científicos indutivo e sintético: o primeiro permitiu a análise da realidade administrativa a partir de evidências empíricas; O segundo forneceu uma visão estruturada do processo de avaliação. A metodologia foi baseada no ciclo PDCA (Plan, Do, Check, Act), adaptado ao contexto universitário. As técnicas utilizadas incluíram análise documental, entrevistas estruturadas com as principais partes interessadas, pesquisas com graduados e equipe administrativa, observação direta e análise comparativa de indicadores de gestão. As ações realizadas incluíram capacitação técnica para a comissão de avaliação, coleta de dados sobre infraestrutura, visitas in loco e a construção colaborativa do Plano de Melhoria Institucional. Por fim, os resultados ajudaram a fortalecer a garantia da qualidade e a consolidar uma cultura institucional de avaliação contínua, com potencial para ser replicada em outras instituições de ensino superior do país.
PALAVRAS-CHAVE: autoavaliação institucional, planejamento universitário, garantia de qualidade, ensino superior
INTRODUCCIÓN
La calidad en la educación superior es hoy uno de los ejes fundamentales para el desarrollo de la ciencia, innovación y tecnología de los países, dado a que afecta de manera directa en la formación de profesionales capaces de responder a los desafíos sociales, económicos y científicos en sociedades globalizadas del siglo XXI. En tal contexto, el concepto de aseguramiento de la calidad, entre ellos, los procesos de autoevaluación constituyen una herramienta clave para garantizar estándares mínimos de calidad y fomentar la mejora continua en las universidades (UNESCO, 2021). De la misma manera, estos procesos emergen como herramientas estratégicas para diagnosticar fortalezas, debilidades y oportunidades de mejora, fomentando una cultura organizacional basada en la autorreflexión, la evidencia y la rendición de cuentas. La evaluación deja de ser solo un requerimiento externo para convertirse en un mecanismo de aprendizaje colectivo que incide directamente en la transformación institucional, por tanto, esta práctica permite a las instituciones cumplir con requisitos externos y fortalecer su capacidad de autorregulación, toma de decisiones basada en evidencia y planificación orientada al mejoramiento continuo.
En Ecuador, el Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CACES) ha establecido un modelo normativo y técnico que rige los procesos de evaluación externa con fines de acreditación. El Modelo de Evaluación Externa con fines de Acreditación para el Aseguramiento de la Calidad de las Universidades y Escuelas Politécnicas del CACES 2023, que promueve una cultura de calidad sustentada en criterios, indicadores y fuentes de información, que permiten valorar de forma integral el desempeño de Universidades y Escuelas Politécnicas (CACES, 2023). Este marco ha sido adoptado por la Universidad de Guayaquil como base para su proceso de autoevaluación institucional, alineando su gestión a los estándares nacionales en materia de aseguramiento de la calidad.
En cumplimiento de este modelo antes mencionado, la Dirección de Acreditación Institucional (DAI), en el marco de sus atribuciones y responsabilidades determinadas en el Reglamento Orgánico de Gestión Organizacional por Procesos, asumió la responsabilidad de coordinar y liderar el proceso de autoevaluación. Este rol implicó una gestión técnica y también el acompañamiento permanente al Comité de Evaluación Interna, integrado por docentes de distintas unidades académicas que aportaron su experiencia académica, para la implementación técnica y académica del proceso. La sinergia entre el equipo técnico y las instancias académicas fue clave para garantizar la coherencia y la legitimidad del proceso evaluativo.
El desarrollo de esta autoevaluación involucró múltiples fases de trabajo articulado, comenzando con la planificación estratégica del proceso, la organización de reuniones técnicas, y la coordinación con las unidades académicas y administrativas. Estas acciones permitieron generar una base sólida para la aplicación del Modelo de Evaluación Externa, facilitando la socialización de instrumentos, la recopilación de evidencias y la construcción colectiva de un diagnóstico institucional. Según Deming (1986), la mejora de cualquier sistema requiere de procesos planificados, ejecutados y revisados bajo un enfoque sistemático, como el que propone el ciclo PHVA (Planear, Hacer, Verificar, Actuar), adoptado en este contexto universitario.
Sin embargo, uno de los desafíos recurrentes en las universidades es la dificultad para traducir los diagnósticos de autoevaluación en procesos reales de transformación institucional. Las debilidades detectadas más frecuentes son: la infraestructura, la producción científica, la formación doctoral del personal docente o la vinculación con la sociedad, si no se acompañan de acciones sostenidas y estructuradas, tienden a reproducirse en el tiempo (UNESCO-IESALC, 2021). De allí la importancia de documentar y analizar las acciones administrativas, técnicas y estratégicas que sustentan el proceso de evaluación como punto de partida para el cambio.
En este sentido, este estudio informa el proceso liderado por la Dirección de Acreditación Institucional durante la autoevaluación 2024–2025, y evidenciar el conjunto de acciones desarrolladas para facilitar su ejecución. Particular atención se presta al diseño de mecanismos logísticos para la recopilación y análisis de información, a la organización de las evidencias documentales, y al acompañamiento dado al Comité de Evaluación Interna en la construcción del juicio evaluativo institucional. Dicho enfoque resalta la dimensión técnica de la gestión y también su impacto en la cultura institucional de calidad.
El problema que se plantea radica en cómo lograr que la autoevaluación institucional no se convierta en un simple trámite documental, sino en un proceso que movilice el aprendizaje organizacional y la mejora continua de la gestión universitaria. Si bien se dispone de una estructura normativa clara y de instrumentos técnicos específicos, la efectividad del proceso depende de la capacidad institucional para articular actores, garantizar la participación, y consolidar sistemas internos de seguimiento y evaluación de resultados. La experiencia de la Universidad de Guayaquil ofrece un ejemplo concreto de cómo enfrentar este desafío desde una perspectiva participativa y orientada a la acción.
Una mirada adicional a procesos de administrativos y de gestión educativa superior entrega los autores Serrano, M. P., & Serrano, M. J. (2020) quienes sobre las líneas de investigación de titulación de la ULEAM5 Ext. El Carmen, manifiestan lo siguiente “información que denota la eficacia, eficiencia o debilidad de las decisiones académicas que en su momento la Coordinación de Carrera, Comisión de Investigación, Docentes Tutores y estudiantes, han participado en el proceso” lo que significa una triangulación de gestión académica para cualquier proceso en este caso titulación donde se diagnostica su accionar para conocer las condiciones de gestión. En función del contexto expuesto y de los desafíos académicos que afrontan las Universidades y Escuelas Politécnicas, al implementar procesos de autoevaluación institucional con verdadero impacto transformador, este estudio orienta su análisis hacia dos aspectos fundamentales o preguntas orientadoras: por un lado, la identificación de las principales acciones administrativas que incidieron en la eficacia del proceso desarrollado por la Universidad de Guayaquil; y por otro, la comprensión del rol que ejerció la gestión técnica y operativa liderada por la Dirección de Acreditación Institucional en la consolidación de una cultura organizacional centrada en la calidad y la mejora continua. Dichas interrogantes constituyen el eje articulador de la investigación, al permitir valorar la dimensión procedimental del proceso y también su capacidad de incidir en la planificación estratégica y en la dinámica de autorregulación institucional.
MATERIALES Y METODOS
El presente estudio adoptó un enfoque metodológico mixto, integrando técnicas cualitativas y cuantitativas para lograr una comprensión más amplia e integral del proceso de autoevaluación institucional. Se recurrió a los métodos científicos inductivo y sintético: el primero permitió partir de evidencias concretas para generar interpretaciones sobre la gestión administrativa; mientras que el segundo posibilitó organizar y unificar información dispersa en un marco coherente de análisis. Esta estrategia respondió a la necesidad de abordar la autoevaluación como un proceso técnico y también socialmente construido por diversos actores institucionales desde sus respectivos roles y responsabilidades (Denzin & Lincoln, 2018).
El enfoque cualitativo prevaleció en la interpretación de prácticas institucionales complejas, facilitando una lectura situada y participativa de los procesos académicos y administrativos. Paralelamente, el componente cuantitativo permitió analizar datos estructurados obtenidos de instrumentos aplicados, como: encuestas dirigidas a graduados, así como la sistematización de indicadores institucionales y documentos oficiales por parte del organismo de control. Esta combinación fortaleció la validez de los hallazgos al proporcionar tanto profundidad interpretativa como soporte estadístico.
La ruta metodológica se fundamentó en el modelo de mejora continua PHVA (Planificar, Hacer, Verificar, Actuar), conocido como el ciclo de Deming, ampliamente adoptado en contextos educativos por su capacidad de organizar los procesos institucionales, bajo principios de revisión constante, participación colaborativa y toma de decisiones basada en evidencia (Deming, 1986; Martínez & Rodríguez, 2018).
Durante la fase de planificación, se elaboró un diagnóstico preliminar a partir del análisis de los 32 indicadores propuestos por el Modelo de Evaluación Externa del CACES. Esta etapa implicó la estructuración del Plan de Autoevaluación Institucional, la designación de responsables, el establecimiento de metas operativas y la conformación del Comité de Evaluación Interna. Para ello se emplearon técnicas como el análisis documental de normativas, planes estratégicos y reportes de gestión, así como talleres de sensibilización con los actores clave.
En la fase de ejecución, se llevó a cabo la implementación del plan diseñado. Se aplicaron entrevistas semiestructuradas a los responsables de los indicadores, encuestas estructuradas a graduados del periodo 2019–2024, se realizaron observaciones in situ con enfoque cualitativo, y se ejecutó un análisis documental profundo. La triangulación de técnicas permitió validar los datos y enriquecer el análisis mediante la combinación de múltiples fuentes. Posteriormente, en la fase de verificación, se contrastó la información recolectada con los criterios e indicadores del modelo del CACES. En esta etapa se utilizó análisis de contenido y análisis temático para los datos cualitativos, mientras que los cuantitativos fueron abordados mediante estadística descriptiva e inferencial, lo que facilitó la identificación de patrones, relaciones y tendencias relevantes. Esta fase también incluyó validaciones técnicas entre pares y sesiones de retroalimentación institucional.
La fase de actuación se enfocó en la construcción participativa del Plan de Mejoras Institucional (PMI), concebido como una respuesta estratégica a las brechas detectadas. Se organizaron mesas de trabajo colaborativas por áreas de gestión, aplicando metodologías como el grupo focal y la lluvia de ideas estructurada, moderadas por el equipo técnico de la Dirección de Acreditación Institucional. Las propuestas generadas fueron integradas a los instrumentos de planificación institucional (PEDI y POA), asegurando su coherencia y aplicabilidad.
La lógica metodológica se apoyó en principios del enfoque hermenéutico-crítico, que privilegia la comprensión de las prácticas desde la perspectiva de quienes las ejecutan (Flecha, Vargas & Darder, 2012), y del enfoque pragmático-aplicado, orientado a resolver de forma concreta los problemas detectados a lo largo del proceso. Dicha combinación contribuyó al desarrollo de un estudio riguroso, pertinente y contextualizado, enfocado en la mejora continua y en el fortalecimiento de una cultura de evaluación institucional.
En lo referente al tratamiento de los datos, se utilizó estadística descriptiva —frecuencias, porcentajes y medidas de tendencia central— para caracterizar el estado de la institución, y estadística inferencial —como análisis de correlación o pruebas de significancia— para identificar relaciones relevantes entre las variables de estudio, especialmente en los resultados derivados de encuestas.
Dentro el alcance del estudio se definió como exploratorio-descriptivo, al centrarse en identificar, caracterizar y analizar elementos clave de la dimensión administrativa de la autoevaluación institucional sin buscar establecer relaciones causales. Esta decisión se fundamentó en la escasa documentación previa sobre este tipo de procesos en la Universidad de Guayaquil, lo que hizo necesario partir de una mirada exploratoria para comprender su dinámica interna. En cuanto al diseño metodológico, se adoptó un enfoque no experimental y transversal, ya que no se manipularon variables, sino que se observaron y analizaron los procesos tal como ocurrieron en su entorno natural y en un tiempo específico. Esta elección resulta coherente con la lógica de sistematización de experiencias institucionales y con el propósito de generar aprendizajes aplicables a la gestión de calidad universitaria.
RESULTADOS
Durante la fase inicial del proceso de autoevaluación institucional, la Universidad de Guayaquil sentó las bases estratégicas y operativas necesarias para garantizar un desarrollo estructurado, participativo y alineado con los lineamientos del modelo de evaluación externa. Desde la Dirección de Acreditación Institucional se elaboraron tres instrumentos clave: el Plan de Autoevaluación Institucional, una guía metodológica para su ejecución, y la propuesta de conformación del Comité de Evaluación Interna. Estos insumos fueron aprobados por el Consejo Superior Universitario mediante la Resolución No. R-CSU-UG-SE14-091-11-04-2024, lo que otorgó legitimidad institucional al proceso. La socialización oficial se llevó a cabo el 3 de junio de 2024, en un evento que reunió a autoridades, docentes, personal administrativo y representantes estudiantiles.
En el mismo acto, se presentó de manera formal el Comité de Evaluación Interna, conformado por seis docentes titulares y ocasionales de diversas facultades, quienes asumieron la responsabilidad técnica de evaluar los cinco criterios del modelo: docencia, investigación, vinculación con la sociedad, sistema de gestión interna de la calidad y condiciones institucionales. La diversidad disciplinar y la experiencia académica del comité garantizaron un abordaje integral de los componentes evaluados. Con la presencia de autoridades académicas y administrativas, los integrantes firmaron el Acuerdo de Compromiso y Confidencialidad, el cual estipula obligaciones específicas para la protección, uso y manejo de la información generada durante todo el proceso, conforme a la normativa vigente.
Posteriormente, se definieron las agendas específicas de trabajo para cada fase del ciclo PHVA, asignando responsabilidades y cronogramas a los equipos participantes. Además, se entregaron al Comité los materiales e instrumentos técnicos mediante el memorando Nro. UG-CGPEA-DAI-2024-0088-M, asegurando así el inicio operativo de la autoevaluación. Finalmente, se emitió el memorando Nro. UG-CGPEA-DAI-2024-0067-M para difundir el proceso entre las áreas académicas y administrativas, promoviendo la articulación institucional y una participación activa de todos los actores involucrados en las fases subsiguientes del proceso.
Durante la fase de implementación del proceso de autoevaluación institucional 2024, una actividad fundamental fue la capacitación del Comité de Evaluación Interna. Esta capacitación se realizó entre el 4 y 7 de junio de 2024 e incluyó sesiones teóricas y prácticas sobre el modelo de evaluación externa para acreditación, criterios de calidad del CACES, y el uso de fichas técnicas. Los materiales entregados facilitaron que los integrantes del comité se prepararan para realizar evaluaciones rigurosas sobre la calidad educativa en la Universidad de Guayaquil.
Posteriormente, se requirió a las áreas académicas y administrativas la entrega de fuentes de información necesarias para la evaluación, estableciéndose un plazo entre el 10 de mayo y el 28 de junio de 2024. La recepción y organización de estos datos fueron gestionadas cuidadosamente para garantizar que el Comité de Evaluación Interna tuviera los insumos adecuados para el análisis. Se comunicó a través de memorandos la finalización del plazo y el cierre del acceso a los repositorios digitales.
El Comité de Evaluación Interna asumió la responsabilidad exclusiva de evaluar documentalmente las fuentes recibidas, apoyándose en directrices y herramientas proporcionadas por la Dirección de Acreditación Institucional. Entre los instrumentos disponibles estaban formatos para el análisis, matrices con indicadores y listas de fuentes, que permitieron ordenar y sistematizar la información para elaborar un informe preliminar, resultado de sesiones colectivas de trabajo y análisis técnico.
Como complemento del proceso, la Dirección de Acreditación Institucional diseñó y aplicó una encuesta de satisfacción dirigida a graduados entre 2019 y 2024. La herramienta fue validada por expertos para asegurar su calidad y pertinencia, y tras ajustes se aplicó digitalmente, logrando recopilar 370 respuestas válidas. Los resultados aportaron una perspectiva valiosa desde los egresados sobre aspectos relacionados con docencia, investigación, vinculación y gestión institucional. El levantamiento de información sobre la infraestructura de las unidades académicas fue coordinado con la Facultad de Ciencias Matemáticas y Físicas, integrando estudiantes de Ingeniería Civil para realizar prácticas profesionales. Bajo supervisión institucional, se recopilaron datos técnicos que permitieron un análisis detallado del estado físico de las instalaciones, base para la posterior visita in situ programada entre el 11 y 21 de febrero de 2025.
Finalmente, la visita in situ incluyó entrevistas con responsables designados por las áreas evaluadas y recorridos por la infraestructura universitaria, siguiendo una agenda planificada y validada. Los hallazgos fueron sistematizados en informes técnicos que facilitarán la toma de decisiones para mejoras. El proceso concluyó con la elaboración y entrega del informe preliminar de autoevaluación institucional a fines de febrero de 2025, constituyendo un gran avance académico en el marco del aseguramiento de la calidad educativa.
En la tercera fase del proceso de autoevaluación, conocida como “Verificar”, las áreas académicas y administrativas tuvieron la oportunidad de presentar reflexiones relacionadas al Informe Preliminar. Esta etapa de rectificación permitió a las unidades involucradas revisar y comentar sobre los datos y análisis incluidos en el informe, con el objetivo de asegurar la precisión y coherencia de la información reflejada en el proceso. Entre las áreas que participaron activamente en esta fase estuvieron el Decanato de Investigación, Posgrado e Internacionalización, y el Decanato de Vinculación con la Sociedad y Bienestar Estudiantil. Ambas remitieron sus observaciones dentro del plazo establecido, el 14 de marzo de 2025, mediante memorandos institucionales que fueron receptados y evaluados por el Comité de Evaluación Interna.
El Comité se reunió posteriormente para analizar las observaciones recibidas, y elaboró un documento que consolidó las respuestas y las decisiones adoptadas en relación con cada comentario. Este documento fue enviado a la Dirección de Acreditación Institucional, que a su vez formalizó la comunicación con los decanatos involucrados para informar sobre los resultados del proceso de revisión. Como resultado de este análisis y revisión, se modificó la valoración de un indicador en particular: el indicador número 29, referido a los Proyectos de Vinculación con la Sociedad. Inicialmente calificado como “Poco Satisfactorio” en el informe preliminar, fue reconsiderado y finalmente valorado como “Cuasi Satisfactorio” tras incorporar las observaciones presentadas por las áreas correspondientes.
Como parte de la fase “Actuar” en el proceso de autoevaluación institucional, la Universidad de Guayaquil organizó entre el 29 de abril y el 13 de mayo de 2025 una serie de mesas de trabajo colaborativas. Estas sesiones, coordinadas por la Dirección de Acreditación Institucional (DAI), reunieron a representantes de áreas académicas y administrativas vinculadas a los 32 indicadores del Modelo de Evaluación Externa, con el propósito de diseñar propuestas de mejora concretas y alineadas con los planes estratégicos y operativos institucionales.
El proceso se desarrolló bajo un enfoque participativo, con la guía técnica de un equipo multidisciplinario compuesto por docentes y analistas de acreditación, quienes aseguraron que cada reunión se realizara de manera ordenada y fundamentada. La convocatoria formal a los participantes fue gestionada mediante memorandos institucionales dirigidos a diversas instancias como el Vicerrectorado Académico, decanatos, gerencias y coordinaciones, garantizando así la representación amplia y diversa dentro de las mesas. Cada mesa de trabajo fue documentada mediante actas oficiales que registran la asistencia, los temas tratados, los análisis realizados y los acuerdos alcanzados. Estos documentos, firmados por los asistentes, constituyen evidencia formal del compromiso institucional con la mejora continua y sirven como respaldo para el seguimiento de las acciones acordadas.
La participación incluyó a autoridades, coordinadores, directores y delegados designados por sus respectivas unidades, quienes asumieron una corresponsabilidad en la identificación de fortalezas y debilidades, así como en la definición de las acciones de mejora. La implicación activa de estos actores asegura que las propuestas del PMI reflejen las realidades y necesidades de cada área involucrada. Las mesas se organizaron en función de los indicadores del Modelo de Evaluación Externa con fines de acreditación, lo que permitió abordar temáticas específicas como planificación institucional, bienestar universitario, internacionalización, infraestructura, gestión académica, investigación, vinculación con la sociedad, entre otros aspectos cualitativos y cuantitativos. Este enfoque facilitó un análisis focalizado y enriquecido por la experiencia de los participantes.
Es decir que cada área comprometió formalmente la entrega de un plan de acción firmado a la Dirección de Acreditación Institucional, asegurando la responsabilidad en la implementación de las mejoras. El resultado de este proceso es un Plan de Mejoras Institucional consolidado que servirá como guía para la ejecución y seguimiento de las estrategias diseñadas para fortalecer la calidad y desarrollo de la Universidad de Guayaquil.
Finalmente, los resultados obtenidos de este estudio evidencian que se consolidó un modelo participativo de evaluación interna, respaldado por instrumentos técnicos, metodologías validadas y la implicación activa de actores institucionales comprometidos. El proceso permitió generar información empírica clave mediante encuestas, observación, entrevistas y análisis documental, lo que facilitó la triangulación de datos cualitativos y cuantitativos, fortaleciendo la fiabilidad de los hallazgos. La participación proactiva de las unidades académicas y administrativas durante la fase de verificación reforzó la legitimidad del proceso evaluativo y también reflejó una cultura organizacional en evolución hacia la autorregulación y la mejora continua. En ese mismo sentido, la elaboración del Plan de Mejoras Institucional (PMI), construido a partir de mesas colaborativas con representación transversal, garantizó la continuidad operativa de las acciones diseñadas para el fortalecimiento de la calidad.
Desde una perspectiva práctica, esta investigación demuestra que la gestión administrativa de la autoevaluación institucional trasciende la simple recopilación de información documental, convirtiéndose en un instrumento estratégico para el desarrollo organizacional, ya que una planificación estructurada, combinada con formación técnica y seguimiento riguroso, no solo permite cumplir con los requisitos externos, sino también generar aprendizajes institucionales sostenibles. En el plano teórico, los hallazgos refuerzan la pertinencia del enfoque hermenéutico-crítico en el contexto universitario, al reconocer la autoevaluación como una práctica social compleja, construida por actores diversos a partir del diálogo y la experiencia situada. Asimismo, el uso del ciclo PHVA como modelo organizativo y epistemológico confirma su utilidad en los procesos de cambio institucional, más allá de su origen empresarial (Deming, 1986; Flecha, Vargas & Darder, 2012), posicionándose como una herramienta eficaz para organizar la gestión de calidad en educación superior desde una perspectiva reflexiva, participativa y orientada al aprendizaje institucional.
DISCUSIÓN
Los resultados del proceso de autoevaluación institucional en la Universidad de Guayaquil reflejan el cumplimiento estricto del Modelo de Evaluación Externa propuesto por el CACES (2023), también sostiene una apropiación activa de sus principios desde una lógica de gestión participativa. Dicha articulación entre lo normativo y lo práctico evidencia que la calidad no debe entenderse como un fin en sí mismo, sino como un proceso de mejora continua de reflexión institucional (Romero & López, 2019). La conformación del Comité de Evaluación Interna y su capacitación técnica fortalecieron las competencias evaluativas de sus miembros donde activaron espacios de aprendizaje colectivo que fomentan la autorregulación y la corresponsabilidad entre los distintos niveles de gestión académica universitaria.
En términos metodológicos, la aplicación del ciclo PHVA (Deming, 1986) resultó fundamental para ordenar y sistematizar las fases del proceso, permitiendo una aplicación fluida entre la planificación estratégica operativa y la acción transformadora propia de la educación superior. La presente estructura brindó la inscripción de mecanismos de retroalimentación constantes, lo que coincidió con los planteamientos de Flecha, Vargas y Darder (2012), al considerar la evaluación como una práctica social dialógica y contextualizada. La fase de verificación, por ejemplo, propició una interacción constructiva entre las áreas académicas y administrativas, reafirmando la idea de que el juicio evaluativo está vinculada desde una misma perspectiva y desde una construcción compartida.
Dentro de los hallazgos obtenidos reside en el uso innovador de herramientas participativas para la recolección y análisis de datos. La encuesta aplicada a graduados, así como los levantamientos técnicos sobre infraestructura realizados por estudiantes donde realizaron sus prácticas profesionales, evidencian una apertura institucional hacia el involucramiento de diversos actores, generando información rica y situada para la toma de decisiones. Esta práctica da cuenta de una perspectiva integradora que reconoce la diversidad de voces como un valor añadido en los procesos de aseguramiento de la calidad (García & Pérez, 2020), y se alinea con las recomendaciones de la UNESCO (2021) en torno a fomentar sistemas inclusivos y sostenibles de evaluación en la educación superior.
Otro aspecto relevante fue la organización de las mesas de trabajo colaborativas, las cuales permitieron convertir los diagnósticos en planes de acción concretos y contextualizados. Este enfoque operativo, fue intensamente pedagógico, dado a que, evolucionó a las y los participantes en coautores del cambio, reforzando el sentido de pertenencia institucional (Sánchez, 2021). Al establecer compromisos firmes con base en actas oficiales y planes de acción firmados, es decir, que la Universidad dio un paso importante hacia la consolidación de una cultura organizacional centrada en la mejora continua, más allá del cumplimiento formal con los requerimientos externos.
En tal contexto se puede aseverar que la capacidad de autocrítica institucional, expresada en la receptividad a las observaciones durante la fase de verificación y en la revisión de valoraciones como la del indicador de vinculación con la sociedad, revela una madurez organizacional destacable. Este acto de revisión mejoró la precisión técnica del informe y reafirmó la disposición de la Universidad de Guayaquil para aprender de sí misma. Tal como sostiene Argyris (1999), el aprendizaje organizacional genuino ocurre cuando las instituciones corrigen errores y cuestionan sus supuestos y prácticas.
CONCLUSIONES
El proceso de autoevaluación institucional desarrollado por la Universidad de Guayaquil durante el año 2024 representó una experiencia en términos de planificación estratégica, articulación institucional y fortalecimiento de una cultura organizacional orientada hacia la mejora continua. Desde una mirada integral, se puede apreciar que una de las principales acciones administrativas que incidió directamente en la eficacia del proceso fue la implementación de un modelo participativo y estructurado, que siguió de forma rigurosa los lineamientos establecidos por el Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CACES). Esta metodología permitió que cada etapa del proceso respondiera a objetivos precisos, alineados con los principios de calidad, pertinencia y sostenibilidad institucional, marcando un hito en la manera de asumir la autorregulación dentro del ámbito universitario público.
En este contexto, se destaca el liderazgo técnico y académico ejercido por la Dirección de Acreditación Institucional como uno de los pilares más sólidos del proceso. Esta instancia desempeñó un rol importante en la gestión de los recursos logísticos y humanos, facilitando el cumplimiento eficaz de cada actividad. Su intervención fue clave en la trazabilidad de los procesos, permitiendo la documentación sistemática desde la planificación inicial hasta la consolidación del informe final. Al ejercer funciones de coordinación transversal, dicha dependencia fortaleció los vínculos entre las unidades académicas y administrativas, promoviendo una comunicación efectiva y consolidando una gobernanza institucional basada en la responsabilidad compartida y la toma de decisiones informadas.
Entre las acciones administrativas más relevantes se encuentra la conformación del Comité de Evaluación Interna, órgano fundamental en la operativización del ciclo PHVA (Planear, Hacer, Verificar, Actuar). Dicho comité fue integrado por representantes de distintas áreas de la universidad, lo que permitió una visión multidisciplinaria del proceso evaluativo y también una mayor legitimidad de los resultados. La capacitación previa que recibieron sus miembros garantizó una ejecución técnica rigurosa, promoviendo un enfoque colaborativo que fortaleció la corresponsabilidad institucional. Este componente participativo resultó esencial para consolidar un entorno organizacional donde priman la autocrítica constructiva, la transparencia y el compromiso con la calidad educativa.
Adicionalmente, se implementaron instrumentos técnicos y metodológicos validados para la recolección de información empírica, tales como: encuestas de satisfacción dirigidas a graduados, diagnósticos de infraestructura, visitas presenciales y mesas de trabajo colaborativas. Estos insumos generaron evidencia objetiva que permitió triangular datos cualitativos y cuantitativos, contribuyendo a un diagnóstico más robusto de la situación institucional. Este proceso fortaleció la toma de decisiones basadas en evidencias y también potenció la capacidad interna de la universidad para realizar análisis críticos sobre sus propias prácticas, logrando una aproximación holística a la realidad académica y administrativa.
Una de las implicaciones prácticas más importantes derivadas de este proceso fue la consolidación del Plan de Mejoras Institucional (PMI), sustentado en los hallazgos diagnósticos y alineado con el Plan Estratégico de Desarrollo Institucional (PEDI) y el Plan Operativo Anual (POA). Las mesas de trabajo desempeñaron un rol esencial al facilitar espacios de diálogo, análisis y consenso entre los diferentes actores involucrados, garantizando que las acciones de mejora propuestas respondieran a las necesidades reales de la comunidad universitaria.
La retroalimentación recibida por parte de las unidades académicas y administrativas respecto al informe preliminar constituye otro ejemplo claro del impacto de las acciones administrativas sobre la eficacia del proceso. La disposición institucional para incorporar observaciones, reformular valoraciones y ajustar metodologías demuestra madurez institucional, consolidada cultura de calidad. Esta capacidad de adaptación reafirma el principio de mejora continua como eje estructural de la gestión universitaria, en línea con los postulados del modelo de evaluación externa vigente y los principios que orientan la gestión pública universitaria en el Ecuador.
Desde una perspectiva teórica, estos resultados se inscriben en la lógica de los modelos organizacionales orientados al aprendizaje institucional, donde la autoevaluación se concibe una obligación normativa. La experiencia de la Universidad de Guayaquil confirma que el desarrollo de procesos auto evaluativos eficaces depende, en gran medida, de la interacción entre decisiones administrativas estratégicas y liderazgos técnicos con visión de futuro. De la misma forma, el reconocimiento del valor del trabajo colaborativo y del análisis participativo reafirma los aportes de enfoques como el de la gestión por resultados y la gestión del conocimiento, que privilegian la articulación entre datos, actores y contextos para generar cambios institucionales sostenibles.
Finalmente, se puede afirmar que las preguntas orientadoras planteadas al inicio de este trabajo fueron debidamente abordadas y respondidas a lo largo del desarrollo del estudio, lo que permite concluir que el proceso de autoevaluación institucional 2024 en la Universidad de Guayaquil se ejecutó de manera eficaz y estratégica. La evidencia analizada demuestra que las acciones administrativas adoptadas, junto con el liderazgo técnico de la Dirección de Acreditación Institucional, resultaron determinantes para consolidar una cultura organizacional enfocada en la calidad, la mejora continua y el fortalecimiento de las capacidades institucionales de evaluación y gestión. Dicho proceso deja como legado una hoja de ruta clara para el desarrollo académico y administrativo de la universidad, así como valiosas lecciones sobre gobernanza universitaria, innovación en gestión pública y responsabilidad social con la educación superior.
REFERENCIAS
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Armanet, P. (2004). ¿Por qué Asegurar la Calidad? Calidad de la Educación, pp. 107-122. Santiago: CSE.
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1 Guilianna Román Zambrano guilianna.romanz@ug.edu.ec- Universidad de Guayaquil UG. -Ecuador
2 Karen Sabando Maldonado Email karen.sabandom@ug.edu.ec Universidad de Guayaquil UG. -Ecuador
3 Mauricio Muñoz Landázuri Email mauricio.munozla@ug.edu.ec Universidad de Guayaquil UG. -Ecuador
4 Roberth Párraga Cepeda Email roberth.parragac@ug.edu.ec Universidad de Guayaquil UG.
5 ULEAM: Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí