Vol.
7 Num. 16 Suplemento CICA Multidisciplinario
Julio-Diciembre 2023
Artículo de Revisión Teórica
RELACIÓN ESTADO-MERCADO EN LA ECONOMÍA GLOBALIZADA DEL SIGLO XXI
STATE-MARKET RELATIONSHIP IN THE GLOBALIZED ECONOMY OF THE XXI CENTURY
RELAÇÃO ESTADO-MERCADO NA ECONOMIA GLOBALIZADA DO SÉCULO XX1
AUTORES
Merchán Ponce Narda Paola1 Autor de correspondencia narda.merchan@unesum.edu.ec
Universidad Nacional del Litoral -Argentina – Universidad Estatal del Sur de Manabí – Ecuador
Intriago Cusme Nancy Evelina2 Email nintriago@espam.edu.ec
Universidad Nacional del Litoral -Argentina – Escuela Politécnica de Manabí - Ecuador
Merchán Ponce Holanda Mariola3 Email merchan.holanda@unesum.edu.ec
Instituto Universitario Italiano - Argentina – Universidad Estatal del Sur Manabí - Ecuador
Pinargote Vásquez Nancy Fabiola4 Email nancy.pinargote@uleam.edu.ec
Universidad Nacional de Rosario - Argentina – Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí- Ecuador
Recibido: 10 octubre 2023 Aceptado: 11 de diciembre 2023 Publicado: 25 de diciembre 2023
RESUMEN
Desde la ciencia económica se reflexiona acerca del Estado en la economía y cómo la globalización ha afectado su conceptualización y praxis, es preciso conocer la participación de los estados dentro de un mercado variable y los modelos geopolíticos de la practica en el ejercicio de las funciones de los mandantes. Para dar cuenta de lo anterior el objetivo de esta investigación es indagar la relación entre el Estado y el mercado en el marco de una economía globalizada, a través de una revisión bibliográfica de la literatura publicada en bases de datos de repositorios disponibles, atendiendo los criterios de inclusión y exclusión elegidos. Se plantea aplicar el método Analítico – Sintético, con la aplicación de la revisión documental como técnica y como instrumentos los repositorios de información que emite Mendeley y Zotero. Una vez realizada la búsqueda en las bases de datos correspondientes, fueron seleccionados 26 publicaciones relacionados con el objetivo propuesto. Los resultados muestran que la administración pública sigue desempeñando un papel clave en la economía y que la dialéctica Estado-globalización se ha presentado como un juego de suma cero, por otro lado la complejidad del sistema internacional que a los estados buscan nuevas formas de actuar en la economía, implica mayores retos que se debe resolver en función de una política social efectiva, con profunda responsabilidad social y cumpliendo la Ley. Es ante la complejidad del sistema internacional que el Estado debe buscar nuevas formas de actuar en la economía y su influencia sobre las fuerzas cuasi supranacionales, intergubernamentales y trasnacionales
PALABRAS CLAVES: Estado, mercado, intervención, economía, globalización
ABSTRACT
From economic science, we reflect on the State in the economy and how globalization has affected its conceptualization and praxis. It is necessary to know the participation of states within a variable market and the geopolitical models of practice in the exercise of the functions of the principals. To account for the above, the objective of this research is to investigate the relationship between the State and the market in the framework of a globalized economy, through a bibliographic review of the literature published in databases of available repositories, taking into account the criteria of inclusion and exclusion chosen. It is proposed to apply the Analytical – Synthetic method, with the application of documentary review as a technique and the information repositories issued by Mendeley and Zotero as instruments. Once the search was carried out in the corresponding databases, 26 publications related to the proposed objective were selected. The results show that public administration continues to play a key role in the economy and that the State-globalization dialectic has been presented as a zero-sum game, on the other hand the complexity of the international system that forces states to seek new ways of acting in The economy implies greater challenges that must be resolved based on an effective social policy, with deep social responsibility and compliance with the Law. It is in the face of the complexity of the international system that the State must seek new ways of acting in the economy and its influence on quasi-supranational, intergovernmental and transnational forces.
KEYWORDS: State, market, intervention, economy, globalization
RESUMO
A partir da ciência económica, reflectimos sobre o Estado na economia e como a globalização tem afectado a sua conceptualização e práxis.É necessário conhecer a participação dos Estados num mercado variável e os modelos geopolíticos de prática no exercício das funções dos mandantes. . Para dar conta do exposto, o objetivo desta pesquisa é investigar a relação entre o Estado e o mercado no quadro de uma economia globalizada, por meio de uma revisão bibliográfica da literatura publicada em bases de dados de repositórios disponíveis, levando em consideração os critérios de inclusão e exclusão escolhidas. Propõe-se a aplicação do método Analítico – Sintético, com a aplicação da revisão documental como técnica e os repositórios de informações emitidos por Mendeley e Zotero como instrumentos. Realizada a busca nas bases de dados correspondentes, foram selecionadas 26 publicações relacionadas ao objetivo proposto. Os resultados mostram que a administração pública continua a desempenhar um papel fundamental na economia e que a dialética Estado-globalização tem sido apresentada como um jogo de soma zero, por outro lado a complexidade do sistema internacional que obriga os Estados a procurar novas formas de atuar na economia implica maiores desafios que devem ser resolvidos com base numa política social eficaz, com profunda responsabilidade social e cumprimento da Lei. É diante da complexidade do sistema internacional que o Estado deve buscar novas formas de atuação na economia e sua influência nas forças quase supranacionais, intergovernamentais e transnacionais.
PALAVRAS-CHAVE: Estado, mercado, intervenção, economia, globalização
INTRODUCCIÓN
La globalización de la economía y de los mercados entendida como la intensificación de las relaciones del intercambio comercial transnacional entre personas, empresas, e instituciones presupone transformaciones en lo político, lo económico y lo social. La globalización en el sentido económico, ha significado un crecimiento en el comercio y en los flujos de capital mundial acompañado por la supresión de las barreras al libre comercio, de aranceles y de las restricciones de los flujos de capital, así como la mayor integración de las economías nacionales, en términos de complementariedad productiva (Stigliz, 2002). De hecho, la existencia objetiva de la economía mundial capitalista queda en evidencia a través del desarrollo creciente de una estructura productiva y de la circulación mundial de mercancías y de capitales.
En este sentido, la globalización se concibe como un fenómeno activo y organizado espacialmente en el tiempo, de larga duración, que aparece en primer término como un fenómeno económico y político, que posteriormente tendrá implicaciones sociales y culturales (Wieviorka, 2003).
Ahora bien, estas trasformaciones tienen impacto en la concepción del Estado referido a sus funciones políticas y económicas, lo que deja abierto el debate sobre la forma de entender y constituir el Estado y sobre cómo deben los gobiernos abordar la globalización. De hecho, una de las características de la globalización es la extraordinaria interconexión de procesos e instituciones a escala mundial. Esa interconexión introduce modificaciones profundas en la organización y la capacidad de gestión de los Estados, así como su función de reguladora de la economía nacional.
Por otro lado, algunos de los fundamentos económicos y políticos del Estado - nación vienen en un proceso de deterioro en su concepción como unidad política desde la apertura y la globalización económica. Esto cobra fuerza con la liberalización del comercio y la inversión de las compañías multinacionales, que se expanden a todos los sectores de la cadena económica y debilitan el control del Estado, aunado a la caída del valor del transporte y mayor posibilidad de suministros de bienes y servicios a cualquier parte del planeta (Coppelli, 2018).
El Estado-nación no sólo ha perdido gradual y progresivamente su autonomía, sino que se ha visto comprometido en el ejercicio de los derechos soberanos para un conjunto de ellos. Es decir, a partir de las complejas tramas en el flujo de relaciones trasnacionales de alcance global, los actores tradicionales se han convertido en entidades menos autónomas, en la medida en que perciben que sus objetivos de políticas no pueden perseguirse en forma unilateral, y que, estratégicamente hablando, los recursos que posean hoy pueden ser innecesarios o insuficientes para los objetivos de mañana.
En lo que tiene que ver a la fuerza expansiva del mercado ha propiciado una serie de cambios y reformas de distinta índole y alcance en las estructuras jurídicas, políticas y económicas de los Estados, mismos que desde la perspectiva externa se explican en gran medida por las influencias y efectos del actual proceso de globalización. De tal modo, que, en el contexto de la globalización, los estados nacionales tienden necesariamente a redefinir su papel y sus atribuciones tanto en el ámbito interno como en el externo5.
Desde esta perspectiva, la globalización económica rompe la cadena fundamental estado-nación - mercado e implica una pérdida importante de la soberanía de los Estados en la determinación de las políticas económicas, pero también la imposibilidad de un gobierno público-estatal del sistema económico (Máiz, 2017).
Referente a mercado citado en Lascurain y López (2013)
La función del Estado como contenedor de la economía entra en crisis. Hoy no existe contenedor, la economía es mundo. La economía rompe su vínculo con el territorio, se desterritorializa. El mercado no tiene raíces, ya no está indisolublemente unido al territorio, a la historia de la ciudad como Weber ilustró al definir la ciudad simultáneamente como asentamiento de mercado (espacio económico) y como fortaleza (espacio político), por el contrario, se ha convertido en un no lugar (pág. 13).
En una perspectiva con contenido relativamente similar, pero diversa en sus componentes, es la que plantean Goldin y Reinert (2007) quienes señalan que la globalización contiene las cinco dimensiones económicas fundamentales: el comercio, la financiación, la ayuda, la migración y las ideas.
El Estado está sometido, además, a progresivas tensiones por la delegación continuada de competencias hacia destinatarios diferentes, que cuestionan el excesivo protagonismo del aparato público en el ámbito nacional. Es decir, con la globalización se consolida la nueva redistribución del poder en dos direcciones: la primera, hacia ámbitos supranacionales, exigida por su limitada capacidad para enfrentar los problemas económicos, por la emergencia de nuevos actores transnacionales e instituciones que asumen papeles de importancia, a costa de los que hasta el presente correspondían al Estado (Ulrich, 1998).
En la globalización, las estructuras del Estado se encuentran en progresivas tensiones, por la envergadura de los cambios y por la convergencia de una pluralidad de factores, que generan modificaciones estructurales y funcionales en las instituciones6, sean estas nacionales, regionales, o locales. En otras palabras, este proceso impacta las áreas que competían al Estado y provoca su gran transformación, comenzando por el hecho de que restringe su carácter interventor y regulador en la economía.
Pero al mismo tiempo, en el marco de este proceso globalizador con su visión sobre el papel del Estado en la economía, irrumpe en el escenario globalizador un país como China que basa su accionar y crecimiento económico en la inversión pública y las exportaciones, desde el punto de vista del gasto, lo que convirtió el país en la segunda potencia económica mundial. El modelo “sistema socialista de mercado” en China, de acuerdo con López (2015) apuntó en dos direcciones estratégicas: primero, dejar entrar el libre intercambio de bienes, capital y servicios para lograr inversión, crecimiento e inscripción del país en la red económica global; y segundo, empoderar y capitalizar al gobierno a través de la inclusión directa de éste en la economía como ente regulador, socio, dueño de la tierra y recaudador de impuestos a las empresas privadas. Para el gobierno chino significa abrir el país al sistema económico de libre mercado como un medio mas no como un fin. Un medio para atraer el desarrollo al país, poner en el mapa los productos y servicios chinos para la comercialización con otras partes del mundo, promover y sostener el desarrollo económico controlando la inmersión de agentes externos y la especulación, construir ciudades mejor equipadas y de mayor calidad física, y aumentar los estándares de calidad de vida de los habitantes (pág. 69)
Desde una perspectiva estratégico relacional la atención no es casual y refleja profundas variaciones de las funciones económicas de los estados nacionales que se dan en los marcos del proceso de globalización. Es decir, aquellos que propugnan el Estado regulador clásico y aquellos que patrocinan el nuevo Estado eficiente y competitivo.
A partir de las reflexiones anteriores se abre la interrogante ¿supone la globalización una retirada del estado de su rol interventor en los asuntos de la economía o, por el contrario, el estado se reinventa para hacer más eficiente su intervención en los mercados? Además se plantea la siguiente interrogante de la investigación propuesta, Por qué el estado interviene en la economía? Más Estado menos mercado
Para responder parte de las interrogantes se presenta una investigación publicada sobre la relación Estado-Mercado en la economía globalizada del siglo 21.
La investigación se centra en desmitificar la relación antagónica entre el Estado y el mercado en el proceso globalizador, para ello en primer lugar se revisa las distintas posturas teóricas sobre la intervención del Estado en la economía, en una segunda parte se aborda la reflexión sobre el encuentro mercado- estado como una estrategia para intervenir en la economía globalizada del siglo 21 y en un último apartado se aborda la entrada de la economía china en dicho proceso globalizador.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se trata de una investigación bibliográfica de la literatura disponible en bases de datos como Scopus, Proquest, Ebsco, Repec, Scielo con el fin de obtener información acerca del tema, se empleó una búsqueda en cadena por medio de artículos, informes y documentos públicos inicialmente encontrados que se ajustaran a las palabras claves intervención del estado en la economía, libre mercado, fallas del mercado, globalización, fallas del estado, papel del estado en la globalización, que caracterizan y describen la relación estado - mercado en la economía globalizada. Para la obtención del big data se aplicó la metodología Analítico – Sintético, con la aplicación de la revisión documental como técnica y como instrumentos los repositorios de información que emite Mendeley y Zotero, con los resultados, se establecieron una relación causa-efecto entre todos los componentes de la investigación y a partir de ella se obtuvo un cuerpo de resultados y conclusiones que permitieron desarrollar un análisis sobre el papel del estado en la economía superando la idea del Estado benefactor, pero reintegrándose como entidad activa y autónoma en las decisiones económicas. Para delimitar la búsqueda se utilizaron los operadores booleanos <AND> (operador restrictivo) y <OR> operador de adición), así como los filtros disponibles en cada base de datos. La búsqueda fue delimitada a documentos, investigaciones y artículos publicados entre el año 2003 y agosto de 2020, en idioma español e inglés, que tuvieran como objeto de estudio el estado, la economía y la globalización. La selección de los documentos y artículos se realizó por el análisis de resúmenes, donde se excluyeron aquellos cuya temática no se relacionaba con los criterios de inclusión establecidos.
En esta investigación al tener características de revisión teórica tiene un enfoque cualitativo no se utiliza la estadística, tiene un alcance descriptivo – explicativo, con un diseño no experimental. Ello permite una descripción objetiva del objeto de estudio que se plantea.
Al culminar la búsqueda de información realizada en las bases de datos fueron sujetas de estudio se identificaron 66 documentos de los cuales fueron eliminados 15 repeticiones exactas, 7 que sólo presentaban resumen de congreso y 18 que no cumplían con los criterios de inclusión. Finalmente se analizaron 26 documentos y artículos científicos
DISCUSIÓN
La idea de un libre mercado ha sido concebida como una idealización económica en la cual no existe restricción política, legal, económica o de cualquier otro tipo para que los diferentes factores económicos circulen de una nación otra. Esta idea tiene antecedentes desde fines del siglo XVII, en el trabajo que Adam Smith publica que el mercado era regulado de manera natural por lo que él llama la mano invisible que hacía que todos los factores de la economía estuvieran en equilibrio, es decir, un mercado perfecto o laissez-faire donde no existe ningún tipo de desigualdad entre los elementos que componen la economía, por lo que todas las personas tienen acceso a los elementos que requieren y es sólo su propia voluntad la que los limita de los obtenerlos (Martín, 2014).
Una de las tesis más influyentes a la hora de explicar la globalización sostiene que ésta es un proceso de creciente interconexión basado en un aumento histórico del comercio a escala planetaria. El origen de los intercambios comerciales descansaría, como afirma Smith en la propensión natural del ser humano hacia el intercambio.
Bajo este fundamento teórico conceptual surge el pensamiento del libre mercado que postula que es el mercado quien debe determinar el devenir económico sin ningún tipo de intervención que afecte su dinámica natural, el Estado jugaba un papel neutro, es decir, al considerar que existía un mercado perfecto y libre movilidad de los factores económicos el ajuste era prácticamente automático y solo era cuestión de tiempo para que se diera el equilibrio, el Estado no tenía que realizar ninguna acción en el ámbito económico.
Friedman citado en Odriozola y Hernández, (2017, pág. 248) reconoce como funciones legítimas del mercado:
Salvaguardar la ley y el orden
Definición de los derechos de propiedad y actividades relacionadas con la modificación de estos derechos y otras reglas del juego
Arbitramento en las disputas sobre la interpretación de reglas
Reforzamiento de los contratos
Promoción de la competencia
Provisión de una infraestructura para la moneda
Promoción de actividades para contrarrestar los monopolios y para aminorar problemas generados por las externalidades en las que la intervención estatal sea considerada abiertamente como necesaria
Promoción de actividades de apoyo a la familia y a las actividades de caridad que protejan
En el caso del comercio internacional, Álvarez (2019) sustenta que el Estado tiene un papel neutro en términos económicos, las operaciones relativas a las transacciones internacionales serían puras, lo que significa que no existirían restricciones de tipo legal para la importación y exportación de bienes o flujos de capital, con lo que el comercio internacional sólo tendría el papel de redistribuir a nivel internacional los bienes escasos.
Desde la perspectiva de la globalización se describe a los mercados como un proceso espontáneo, que no admite planificación y en el que no se llega a un equilibro. La globalización vista así, implica una extensión natural de los mercados, en la que aumentan su tamaño y complejidad hasta adquirir una dimensión global. Un epígono de esta tendencia afirma actualmente que, por tanto, no es un fenómeno nuevo “sino que se trata de un proceso evolutivo, que emerge espontáneamente de la interacción de diversos individuos en el mercado y cuyo resultado presenta un orden abstracto o extendido que ninguno de esos individuos tenía en cuenta al actuar” (Ravier, 2012, pág. 23).
Desde la visión inicial de Smith, la intervención del Estado en la economía es uno de los temas que ha generado más debate a lo largo del desarrollo de la ciencia económica. En efecto, el autor sostuvo que la acción de los individuos, aun cuando actuasen persiguiendo intereses privados, conducía a fomentar el interés público, como si fueran guiados por una “mano invisible”. En el ámbito de mercados competitivos, la libertad de acción individual tendía al bienestar general. Sin embargo, la evolución histórica de las diversas experiencias nacionales ha evidenciado que son innumerables los mercados que no reproducen las condiciones competitivas; son varias las fallas del mercado que no permiten que la mano invisible alcance el bienestar general.
La teoría económica ha tratado los casos en que el funcionamiento de los mercados no produce la eficiencia paretiana, estas condiciones son conocidas como fallas del mercado y justifican la intervención estatal. Entendiendo la eficiencia paretiana como una economía en que los individuos se dotan de un stock de bienes individuales, la racionalidad de sus elecciones les conducirá necesariamente hacia posiciones de equilibrio de los intercambios que, a su vez, son estados óptimos. En el caso en las que los mercados competitivos conducen a la eficiencia económica, se afirma que, en determinadas condiciones de funcionamiento, los mercados competitivos son eficientes en el sentido de Pareto, esto es, no existe ninguna reasignación de los recursos -cambios en la producción o en el consumo que mejore el bienestar de un individuo sin empeorar, al mismo tiempo, el de otro. El teorema además establece que la eficiencia paretiana se alcanza siempre que la distribución inicial de los recursos sea la adecuada. En este sentido, se debe señalar que un óptimo de Pareto lleva implícita una determinada distribución del ingreso, sobre la cual no se realiza juicio de valor alguno (Álvarez, 2019).
Ahora bien, el libre mercado no es eficiente en la asignación de los recursos escasos cuando existen algunas de las siguientes condiciones: fallas de la competencia, bienes públicos, externalidades, mercados incompletos, fallas en la información, condiciones que también se pueden presentar en forma combinada. En todos los casos, el libre funcionamiento del mercado no arriba a un punto de eficiencia (Efrench, 2017).
Para los conocedores de la microeconomía actual, lo mercados fallan por varias razones, entre ellas se señalan como básicas: el poder de mercado, la información incompleta, las externalidades y los bienes públicos, o pueden ser señaladas en función de la existencias de estructuras de mercados de competencia imperfecta como el monopolio, o el desequilibrio del mercado que ocasiona cambios en las cantidades que se intercambian, también el análisis de los llamados factores externos introduciendo también las externalidades y los bienes públicos, como aspectos a estudiar en el mercado que pueden originar fallos (Cuadrado, 2006).
Para Stiglitz (2012) las fallas de mercado no son ya la excepción de la regla, en un mundo que de otra forma solo genera eficiencia mediante la interacción en los mercados libres; sino que la asimetría de la información permanente y la presencia de externalidades penetrantes, entiéndase las cuasi infinitas implicaciones de las externalidades, imposibilitan la toma de decisiones de los agentes y su posterior sumatoria: la ansiada eficiencia económica. El autor argumenta que en algunas ocasiones la intervención estatal puede generar resultados más eficientes en el sentido de Pareto.
Con la estrategia de la globalización económica que pretende la libre movilidad de bienes y capitales mediante la convergencia mundial o mercado no se ha podido alcanzar la misma capacidad de movimiento que tiene el capital financiero respecto al capital productivo y comercial7. Esto es porque se imponen barreras que no vuelven competitivos a los productos, situación que contraviene los principios de competitividad y eficiencia que se argumenta en la visión del libre mercado. Esta es solo una de las contradicciones del fenómeno de la globalización y su capacidad de desplazamiento de productos y capitales.
La otra tesis que se discute en el marco del proceso de globalización es el que se refiere a la intervención del Estado en la economía, que, según los teóricos del libre mercado, por definición, el Estado se considera como una actividad improductiva, una carga efectivamente inevitable, cuya presión en la economía hay que limitar.
El estado sólo existe a través de la teoría de la Hacienda Pública, que se preocupa de calcular las repercusiones de la imposición fiscal sobre el funcionamiento de los mercados privados que se basa en el dogma de que el mejor impuesto es aquel económicamente más neutral. Asensio (2012) sostiene que bajo la hipótesis de la incapacidad, insuficiencia o fracaso del mercado para resolver ciertas situaciones, se imponía la necesidad de un sustituto, lo que el autos llama el sector público.
Si bien el Estado moderno surgió con la teoría absolutista justificando el poder de las monarquías, para la época de la posguerra del siglo XX, su papel varió sustancialmente y de ser un simple guardián se transformó en intervencionista. El intervencionismo a lo largo del tiempo se volvió más sofisticado de manera que en él se distinguen a los Estados de bienestar, los Estados empresarios y los Estados desarrollistas. Martínez (2011, pág. 76) identifica seis fundamentos al respecto:
Reconocimiento de un mercado imperfecto en su funcionamiento o reconocidas fallas de mercado:
Las fallas del mercado se dan en dos niveles. En el primero, la falla macroeconómica del sistema, en el sentido keynesiano tradicional, ocurre por el desajuste entre los distintos agregados macroeconómicos y por el retraso relativo de la demanda efectiva.
El mercado por sí solo conduce inevitablemente a la desestabilización de la economía.
Las fallas microeconómicas surgen cuando aparecen en la economía los bienes públicos y las externalidades.
En las dos primeras la intervención del Estado consiste en buscar la estabilidad y el pleno empleo por medio de las políticas fiscal y monetaria8 y la administración de la demanda agregada y otras variables. En el tercer caso, la intervención del Estado consiste en producir bienes públicos y en regular la provisión de bienes privados por medio de organismos públicos y, especialmente de las empresas estatales; además, crear externalidades positivas mediante la obra pública y la infraestructura y corregir las externalidades negativas por medio de regulaciones. Todo ello para mejorar la asignación de recursos.
El Estado como promotor de la competencia entre capitales y del desarrollo económico: la intervención estatal en la economía se justifica bajo la argumentación que el Estado debe asumir el papel de promotor de la competencia entre los capitales, como forma de legitimar éticamente tanto la competencia como los monopolios naturales.
Como institución reguladora: el Estado genera y vigila el cumplimiento de las leyes en aspectos económicos tales como regulaciones, contratos y reglamentos indispensables para garantizar el intercambio mercantil entre los distintos agentes de la economía. La existencia de reglamentaciones que regulen a los mercados con el fin de evitar graves distorsiones, monopolios o abusos es indispensable.
Como institución que distribuye el ingreso por razones de justicia social: el Estado promueve la redistribución del ingreso por razones de eficiencia y de justicia social.
Como institución garantista: garantizar derechos individuales de las personas, regularmente consagrados en una Constitución Política o Carta Magna y que tienen que ver con los derechos fundamentales (trabajo, libre tránsito, educación, vida política, justicia, libre expresión, asociación y otros). Éstos, de alguna forma, tienen que ver con la necesidad de que el Estado intervenga en la economía.
Como institución Red: la intervención del Estado en la economía se apoya en la existencia de redes, es decir, en la necesidad de que el Estado establezca relaciones sólidas con sindicatos, empresarios, universidades, centros de investigación y organizaciones civiles que se traduzcan en pactos sociales o acuerdos nacionales que le den solidez a su participación en los aspectos económicos, cualquiera que sea su modalidad. El concepto más acabado al respecto es lo que se conoce hoy día como gobernanza, entendida como coordinación.
La solución del mercado no siempre es la mejor posible. Han de producirse intervenciones colectivas para corregir los defectos que, en las asignaciones de recursos, resultan de las divergencias que existen entre las hipótesis del modelo de competencia perfecta a la realidad. La extensión del papel económico del Estado es entonces legitimada por la necesidad de interiorizar las economías o deseconomías externas crecientes, que resultan del funcionamiento de los sistemas industriales. Es al Estado a quien corresponde la responsabilidad de vigilar que, corrigiendo los defectos del mercado, la utilización de los recursos de la sociedad sea, desde el punto de vista de la colectividad, la más eficaz posible (Bell, 2004).
La aportación de Stiglitz (2002) al análisis del sector público ha sido profunda y extensa. Entre sus contribuciones teóricas acerca de la intervención del sector público sobre la economía destacan los trabajos elaborados a partir del análisis de los costes de transacción, y de los costes de información (que son, de hecho, uno de los principales componentes de los costes de transacción), y sus implicaciones sobre los incentivos y sobre el funcionamiento adecuado de los mercados, y para la intervención del Estado sobre la economía.
Si bien es cierto que la regulación económica obedece a los fallos del mercado y busca su corrección, existen determinadas situaciones que conducen a que ésta no logre su cometido. Stiglitz (2002) señala los siguientes factores, como las causas en buena medida de los fallos de la intervención estatal:
Información limitada: cuando los gobiernos no cuentan con la información suficiente para tomar decisiones o para prever las consecuencias que de ellas se deriven.
Control limitado de las empresas privadas: en muchas ocasiones, el Estado interviene en un determinado sector, fijando condiciones generales dentro de este; no obstante, pese a esas normas generales el Estado no puede controlar el comportamiento de los agentes económicos en el desarrollo singular de sus actividades.
Control limitado de la burocracia: en muchas ocasiones, la ejecución de una determinada norma regulatoria requiere del concurso de diferentes autoridades públicas, las cuales pueden no actuar eficientemente. Ejemplo de ello es cuando se encarga a una autoridad de orden municipal del control de una determinada medida. Por oportuna que la medida sea, si el ente encargado de vigilar su aplicación no es efectivo en dicho control, la medida adoptada jamás rendirá los frutos esperados.
Limitaciones impuestas por los procesos políticos: ocurre que muchas de las medidas que necesiten ser adoptadas en desarrollo de la regulación económica pueden ser impopulares y afectar a determinado conglomerado socialmente representativo o con gran poder de presión, casos en los cuales muchas veces la medida jamás será adoptada a fin de evitar una reacción adversa del grupo afectado, aunque los intereses que estuviesen en juego fueren de mayor valor en términos de equidad y justicia social. La ruptura del vínculo que unía a los Estados con las empresas, los procesos de deslocalización de las grandes empresas multinacionales y el gobierno efectivo por parte de éstas del ciclo económico a nivel mundial, han mutado los presupuestos para un gobierno político-estatal de lo económico. Flores ( 2014) argumenta que la fenomenología es variada y bien conocida:
Privatización del sector público de la economía.
Pérdida del control de la política monetaria.9
Crisis del sistema fiscal como instrumento de las políticas económicas y sociales dada la dimensión nacional de la imposición y la dimensión internacional de una riqueza cada vez más inmaterial.
Flexibilización de los mercados nacionales de trabajo y regulación estricta y represiva de los flujos de mano de obra a nivel internacional.
Todos estos signos ponen de manifiesto cómo las distintas intervenciones y regulaciones públicas, vienen restringiéndose a un área que, respecto a la empresa y a los mercados globalizados, aparece siempre como más marginal, menos capaz de incidir en las elecciones productivas y en las estrategias empresariales.
El papel del Estado en la globalización viene a ocupar, entonces, un puesto en el sistema conjunto de la economía que no puede ser representado ya como central. Mientras la empresa a través de los procesos de descentralización y mundialización está en condiciones de ver el conjunto de interconexiones que están en la base de las estrategias empresariales, el Estado10, por el contrario, cada vez es menos capaz de mirar a la economía y a la sociedad en su conjunto, de expresar una política que tenga los caracteres de globalidad y de intervención efectiva y aparece como uno más de los actores, uno más de los elementos del sistema que interactúan en el sistema económico pero que ha perdido la capacidad de definir el cuadro global de referencia de la actividad económica.
Para González (2010) el desmantelamiento del Estado “no ha producido más comunidad ni más libertad, los pensadores daban por hecho que la falta de regulación estatal estructuraría una ciudadanía consciente y responsable, la cual no necesitaría del estorboso Estado para desarrollarse” (pág. 92). El autor argumenta que las inmensas regulaciones del Estado de bienestar y su control sobre la vida de los individuos y la economía debían ser dejados de lado. Por tanto, el mercado parecía ser la solución, el ente que se manejaba con autonomía según los principios de la mano invisible. El mercado podía ser la clave para declarar la autonomía individual de las personas y garantizarla, “… lo cierto es que no necesitaba garantizarla, sino que a falta de regulación ésta se daría de manera natural” (pág. 96). Lo anterior, parecía ser el sueño liberal de que el individuo por sí solo logra su total realización, sin tomar en cuenta si existen o no los medios necesarios para lograrlo. Es más, también garantizaría la total libertad de los flujos, tanto financieros como de bienes e incluso de servicios.
En los apartados anteriores, se ha reflexionado como la globalización afectó en gran medida la concepción misma del Estado, en vista que éstos se desenvuelven dentro de referentes tradicionales en los cuales el tiempo y el territorio son partes fundamentales en la forma en la que se organizan y desarrollan. Los tiempos cortos que demanda la globalización y la falta de territorialidad están más cercanos al mercado. Para Strange (2009) la integración progresiva de la economía mundial a partir de la producción internacional ha desplazado el equilibrio de poder de los estados hacia los mercados mundiales. Y el problema es que estos últimos no producen un equilibrio, sino que pugnan por la lógica del laissez faire, como una lógica autorreguladora de los mercados.
Por lo anterior, Odriozola y Hernández (2017) sostienen que se hace “necesario entender al mercado como un ente complejo, porque es en él donde se concreta el conjunto relaciones sociales de la producción” (pág. 258). De tal manera, que puede llegar a ser una generalización vincular al mercado con el sector privado, mientras que se presenta al Estado como el otro contrincante en el debate. Por tanto, enfrentar el mercado (físico o virtual donde confluyen los poseedores de mercancías) con el Estado (que también produce mercancías bajo estas condiciones) es inútil.
Para entender e intervenir con eficacia en el proceso globalizador del siglo XXI es importante sistematizar con criterio la representación de los campos dentro del sistema en cada momento dominante; actualmente, no lo es la economía genérica, ni una economía con mercado, ni siquiera una economía con capitalismo, sino el sistema económico capitalista11. De hecho, en numerosos países europeos, la globalización está provocando una reacción política a la defensiva, algunos intelectuales lo llaman la "trampa de la globalización", en la que sólo hay perdedores.
Sin embargo, la erosión de la soberanía estatal no significa que ya no sea necesario el Estado o que sea menos necesario. La dialéctica “más o menos Estado”, a pesar de los teóricos de la desregulación, constituya una hipótesis creíble para describir los procesos de mundialización económica en marcha. Tal como lo señala Giz (2016) quizás la pista a seguir para una explicación de las funciones del Estado en esta fase de globalización de la economía sea la de la lógica global de funcionamiento del sistema político y económico que, lejos de indicar una relación de sustitución entre el libre juego del mercado y el intervencionismo estatal, señalan la existencia de concomitancia de fines, valores y medios en las distintas modalidades del gobierno en lo económico. Porque, tal como opina Giz (2016) a pesar de las apariencias, la pérdida de soberanía en la determinación de las políticas económicas y la mundialización no exigen menos Estado o el fin del Estado, sino el funcionamiento de los instrumentos económicos y políticos del Estado a los imperativos de las estrategias de la globalización.
A lo que se ha venido asistiendo progresivamente, es a la instauración de una nueva forma de gobierno de la economía no antagónica con los imperativos de la globalización. Son las funciones y los fines de la intervención del Estado en el marco de una economía mundializada y no nacional los que han cambiado y los que exigen una transformación de las funciones hasta ahora desempeñadas por el Estado en el inevitable gobierno de los hechos económicos. Para Valdéz (2015) hoy, lo que la razón (una razón económica mundializada, convertida en razón técnica, superior e indiscutible) exige del Estado es su apertura, un Estado abierto, que forme una estructura económica y política en consonancia con un mercado global, universal y abierto (pág. 23).
Lo anterior significa que la apertura del Estado a la economía globalizada exige una decidida intervención del Estado. El Estado abierto es también un Estado imponente. Como señala Boaventura (2017)
El dilema de la globalización neoliberal estriba en que sólo un Estado fuerte puede organizar con eficacia su propia debilidad. Puede que el capitalismo global auspicie el Estado débil respecto a sus funciones de corrección del mercado y en su función de legitimación, pero no respecto a las necesidades de la acumulación: en lo relativo a la estrategia de acumulación, el Estado resulta tener más fuerza que nunca, en la medida que asume la gestión y la legitimación en el plano nacional de las exigencias del capitalismo global. No estamos, por lo tanto, ante una crisis general del Estado, sino ante la crisis de un determinado tipo de Estado [...]. En realidad, la debilidad del Estado no es un efecto secundario o perverso de la globalización de la economía, sino el resultado de un proceso político que intenta conferir al Estado otro tipo de fuerza, una fuerza más sutilmente ajustada a las exigencias del capitalismo global (pág. 45).
Sin embargo, en la actual fase de la globalización resuenan con fuerza las voces que resucitan el mito liberal de la autonomía y naturalización de lo económico, en las que el mercado aparece como el lugar de leyes naturales y además benéficas. A este planteamiento, Mercado (2003) señala que el Estado y la política son adyacentes a lo económico, no tienen función propia. La política es simple: garantizar lo que la naturaleza ya ha dado a los hombres. Así se legitima la subordinación de la política a lo económico, la inconveniencia de un gobierno político de lo económico (pág. 139). En este contexto se cuestiona seriamente la amenaza que la globalización representa para el futuro del Estado, en la medida en que las economías mantienen aún una fuerte dependencia del aparato estatal, incluso frente al crecimiento de las dinámicas de carácter transnacional. Galindo (2007) explica que tal dependencia se advierte a través de la coexistencia de tres aspectos importantes. El primero se relaciona con el papel central del mercado interno en la dinámica de las economías nacionales, mientras que el segundo hace alusión a los fuertes vínculos que atan a las compañías multinacionales con la legislación e infraestructura de sus países de origen.12
Este fenómeno también se presenta en el ámbito de los mercados financieros, considerados como el sello distintivo de la economía global, que requieren para su expansión la fijación de ciertos parámetros desde el ámbito estatal, como la determinación del precio de las acciones de acuerdo con los mercados nacionales de valores, las leyes corporativas y las prácticas contables y el tercero se relaciona con la existencia de un capitalismo más de carácter transnacional que global, en la medida en que el sistema es impulsado desde las regiones del Norte desarrollado (Norteamérica, Europa y Asia Oriental), porque estas generan la mayor parte de la producción mundial, dominan el mercado y poseen el control de los organismos internacionales que legislan sobre la materia, aunque esta hegemonía puede tender a disminuir con la migración de las empresas hacia los países del Sur que ofrecen mayores ventajas comparativas.
En el marco de las reflexiones anteriores, es evidente que en la globalización económica actual coexiste dos visiones sobre el papel del Estado en la economía. Una que asume los postulados del libre mercado y mínima intervención del Estado en la economía y otra que se va imponiendo en la economía real con un Estado regulador y proteccionista como es el caso de China. Es por ello, que a la hora de analizar el papel del Estado en la economía globalizada resulta interesante plantear un caso concreto, el caso de China.
La visión china de la globalización, compartida por muchos otros países en desarrollo, parte de la idea de que facilitó la modificación, lenta pero progresiva, de los equilibrios mundiales. Para Ríos (2017) si la revolución industrial catapultó a Europa occidental y E.E. U.U hacia el epicentro del sistema internacional, la globalización del siglo XXI va camino de operar el necesario reequilibrio planetario. Si en occidente dicho proceso se ha vuelto impopular, en buena medida como resultado de la disparidad causada en materia de distribución de la riqueza, en Asia, la percepción es otra (pág. 1).
Según Bing, Roth y Santabárbara (2019) el crecimiento de China en la primera década de este siglo, superior al 10% anual en promedio, se sustentó en un modelo basado en la inversión en el sector exterior y en la economía planificada. El peso y las interrelaciones de China en la economía mundial han aumentado en las últimas décadas a un ritmo significativo, por lo que las repercusiones de la evolución de su economía a escala global son cada vez más relevantes. En términos de paridad de poder de compra, la economía china ha alcanzado un peso de casi una quinta parte en el PIB mundial, desde un 8% en 2001, y supera a la de Estados Unidos desde 2014. Asimismo, su contribución al crecimiento mundial ha rebasado 1 punto porcentual (pp), en promedio anual, desde el 2001 período en el que el PIB mundial ha crecido un 3,8% en media anual. Las estadísticas muestran que China ha experimentado un sostenido desarrollo desde 1978. Según datos del Fondo Monetario Internacional (2019) China es la segunda mayor economía del mundo, solo por detrás de Estados Unidos. A pesar de la desaceleración económica que está sufriendo en los últimos años, los análisis hacen prever que China substituya a Estados Unidos como primera economía mundial antes del año 2030. China cuenta con unas bases sólidas para que sea así: el país más poblado del mundo, el mayor consumidor de energía, el mayor tenedor de reservas exteriores del mundo y el primer socio comercial para una larga lista de países del mundo y el mayor mercado mundial para infinidad de productos.
Desde el inicio de la reforma y apertura, China se ha caracterizado en el desarrollo doméstico sin que la escena internacional interfiriera en sus objetivos. En las últimas dos décadas, China ha ampliado poco a poco su comercio exterior y su participación económica y política, siendo colaborador activo de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN). Johnson (2016) afirma con la estrategia de “salir al exterior”, China pretende que el país se transforme en un modelo de desarrollo. Mientras que los primeros años de esta estrategia se enfatizó en países ricos en recursos en África, o Latinoamérica para la adquisición de los conocimientos y componentes que el país necesitaba para el desarrollo de las industrias pesadas, de exportación o de inversión; el enfoque y la ambición de la misma ha cambiado para transformarse en proyectos con mayor envergadura en los que puedan aportar en cualquier aspecto de la cadena de valor.
Todo lo anterior, se sustenta en poderoso y fuerte control del Estado chino en la economía, por lo que el modelo que impulsa Pekín, no hace tanta causa de la apertura del mercado como máxima mayor e inevitable. Tampoco trata de erosionar la soberanía del Estado ni su papel como garante de la estabilidad y orientador primordial de la economía13. Propone, por el contrario, poner el acento en la infraestructura, la inversión y el desarrollo en vez de privilegiar el comercio y en todo ello habrá mucho espacio para lo público. A esa idea responden las nuevas rutas de la seda. Desde su lanzamiento en 2013, China invirtió más de 50.000 millones de dólares en el proyecto, que cuenta con el respaldo de más de 100 países y organizaciones internacionales, y que complementa con varios corredores económicos terrestres y marítimos (Johnson, 2016)
Tal como lo expresa Dussel (2018) el proyecto de Xi Jinping va mucho más allá de su presidencia hasta 2022. Avizora y describe a China como una sociedad moderadamente próspera en 2020 y la define como un gran país moderno y socialista para 2050. Después de quince años de trabajo arduo (2020-2035), China iniciará una segunda etapa de modernización socialista. En esa nueva era, China se desarrollará como un gran país socialista moderno que es próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armónico y bello, además de convertirse en un líder global.
Por otro lado, Martínez (2008) trata de analizar cómo el capitalismo global ha transformado la economía china, y cómo el efecto de esa transformación permite avanzar a la nueva economía mundial sobre una base de rentabilidad y competitividad ampliada. Sostiene que no es que China esté creciendo por el capitalismo, sino que el capitalismo está creciendo a costa de China.14 Por tanto, desde esta perspectiva, ese crecimiento en China hay que verlo como resultado de la inversión que allí se ha hecho y se está haciendo para valorizar mundialmente fuerza de trabajo local, al incluir una parte del territorio chino en el proceso global. Ahora bien, para Liao (2016) esta inclusión tiene un carácter semi periférico, que se puede argumentar a partir de que la inversión extranjera se orienta a la valorización de la fuerza de trabajo china, más para los mercados mundiales que para el propio mercado chino. Pero no se trataría de un caso de extraversión semi periférica más (como los de los primeros “nuevos países industriales” asiáticos o alguno latinoamericano), dado el muy superior peso territorial, humano y político de China. Es por cuestión de tamaño por lo que lo que pase en China parece tener influencia en todo el mundo, y por lo que, en definitiva, ayuda a crear la nueva economía mundial.
En definitiva, la globalización resulta decisiva no tanto por liquidar al Estado sino por reformularlo y reconstruirlo. De hecho, este es el problema que se enfrenta en la actualidad, de ningún modo se asiste a un proceso lineal de desregulación, por el contrario, aparece una nueva perspectiva de neo regulación por otros medios. El Mercado libre ni ha existido nunca ni tampoco ahora en pleno proceso de globalización; el Estado sigue creando, manteniendo y reproduciendo los mercados capitalistas. Y con ello, tal como lo expresa Plant (2010) “el neoliberalismo se distancia sin remedio del utópico ideario anarquista conservador del libertarianismo” (pág. 45). Es más, el Estado ha pasado de ser el objetivo de la ofensiva neoliberal a ser el instrumento de esta ofensiva de extensión de los mercados desregulados, de la privatización del sector público y del recorte de los derechos.
CONCLUSIONES
La
dialéctica Estado-globalización se ha presentado como un juego de
suma cero, cuanta más globalización menos Estado, o, en otros
términos, que el proceso globalizador traería aparejado, junto a la
mundialización de los mercados la crisis o el declive del Estado.
Por lo anterior, comprender que la globalización es un fenómeno que
no puede ser comprendido con los paradigmas tradicionales de más o
menos Estado. La globalización crea un nuevo universo que sólo
puede ser entendido en sus propios y revolucionarios términos. Es
ante la complejidad del sistema internacional que el Estado debe
buscar nuevas formas de actuar en la economía y su influencia sobre
las fuerzas cuasi supranacionales, intergubernamentales y
trasnacionales.
Estas reflexiones se sustentan en que toda sociedad, por muy global e interdependiente que sea, necesita instituciones de poder explícitamente constituidas sobre la base de la posibilidad de tomar decisiones sancionables acerca de lo que hay que hacer y no hacer, es decir, la posibilidad de legislar, gobernar y resolver los conflictos. Lo que hace falta es liberarse de la mitología del mercado y de la razón técnica como dogmas que clausuran el horizonte histórico, como expresión de una sociedad heterónoma que ha santificado estos nuevos mitos.
La dicotomía Estado- mercado se expresa en un proceso globalizador altamente complejo, por tanto, son muchos los retos de los Estados frente a la globalización, pero, tal y como se argumenta en este trabajo, es el Estado el que tiene el mayor reto resolverlo exitosamente dependerá en buena medida de hacer posible un gobierno político-público de lo económico, en el que las decisiones económicas retornen al ámbito de la decisión política, no por un perverso afán regulador e intervencionista, sino para establecer los fines, valores y derechos a los que la economía debería servir siempre de instrumento.
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1 Merchán Ponce Narda Paola ORC ID: 0000-0001-9878-7099 narda.merchan@unesum.edu.ec - Doctorante en Administración Pública de la Universidad Nacional del Litoral -Argentina- Docente Universidad Estatal del Sur de Manabí- Ecuador
2 Intriago Cusme Nancy Evelina ORC ID: 0000-0002-1744-1967 nintriago@espam.edu.ec Doctorante en Administración Pública de la Universidad Nacional del Litoral -Argentina – Docente Escuela Politécnica de Manabí – Docente MineEduc -Ecuador
3 Merchán Ponce Holanda Mariola – merchan.holanda@unesum,edu.ec Doctorante del Instituto Universitario Italiano - Argentina, Docente Posgrado Universidad Estatal del Sur de Manabí
4 Pinargote Vásquez Nancy Fabiola ORCID:0000-0002-6648-0858 nancy.pinargote@uleam.edu.ec Doctorante en Contabilidad de la Universidad Nacional de Rosario -Argentina - Docente Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí - Ecuador
5 El problema que subyace en esta realidad económica radica en el mantenimiento de la soberanía de los Estados. Los gobiernos intentan reducir al máximo su dependencia de los mercados financieros globales y tratan de imponer medidas que obstaculicen los flujos de capital para evitar las crisis económicas recurrentes (Buchieri, 2012)
6 Si hay algo que ha caracterizado a la evolución de la economía mundial a partir de 1980 es la extraordinaria transformación experimentada por los mercados financieros, protagonistas de primer orden de la globalización. Tal transformación fue observable tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo. Respecto a lo primero, el profundo cambio financiero fue la consecuencia de una combinación de diferentes procesos, relativos a la innovación, la desintermediación, y la desregulación (con la aparición de nuevas formas de regulación de riesgos, la llamada regulación macroprudencial); todo lo cual se produjo en un entorno de exhaustiva internacionalización, a través de una casi general apertura de la cuenta de capital (Arias, 2009)
7 La regulación económica consiste en una limitación impuesta por el sector público, para restringir las elecciones de los agentes económicos; supone la existencia de un Estado benevolente, que impedirá que los agentes con poder de mercado, afecten el bienestar de la sociedad con actividades que lleven a la obtención de beneficios privados (Buchieri, Perticarari, Mancha, & Pereya, 2017)
8 La noción de sector público no siempre es utilizada con el mismo alcance. Incide en ello que el tipo de actividad pública de principios del siglo XXI, resulta distinta de aquella que tipificó el mundo de principios del siglo XX. Los nuevos papeles gubernamentales fueron haciendo de aquélla una esfera más vasta y compleja (Asensio, 2012)
9 La política monetaria efectuada por los bancos centrales, es capaz de afectar otras variables de la economía a través de los llamados mecanismos de transmisión, los cuales hacen que las autoridades monetarias tengan injerencia en la demanda agregada a través de sus políticas expansivas o contractivas (García & Baeza, 2016)
10 De acuerdo a Madison citado en Zambon y Giuliani (2011, pág. 364) el problema que ha impedido resolver la tiranía del gobierno es la ignorancia persistente de cada persona combinada con cada rama de la función del gobierno. La tiranía la ejerce la mayoría a través de dos instrumentos: el gobierno y la ley
11 Es decir, toda relación que se genera en términos globales se ve ligada al mercado y a la competencia, donde el interés de cualquier ente mundial, sean organizaciones, Estados o grupos étnicos, se basa en el intercambio y especialmente, en que estos buscan siempre su propio beneficio, donde el poder como tal es una derivación de esta búsqueda de bienestar, mas no es el fin último (Angarita, 2008).
12 Ferguson (2012) ha interpretado que globalización supone un retroceso o una decadencia de Occidente y un avance del resto del mundo, como un proceso en el que países no occidentales han conseguido “descargarse” las instituciones clave (a las cuales denomina killer aps o aplicaciones asesinas) que permitieron el desarrollo occidental: la competencia en la esfera de la economía, la ciencia, la medicina moderna, la sociedad de consumo y la ética del trabajo. De este modo, aunque no asumen todo el aparato institucional occidental ni su cultura completa, si incorporan las instituciones clave que permitieron la modernización. Es decir, la globalización sería algo más que economía, pues incluiría la aceptación de las instituciones claves de la modernidad occidental por parte de las naciones no occidentales exitosas. La contraparte la pondrían las naciones fracasadas, que no han conseguido integrar esas instituciones clave
13 El mercado es ahora la institución predominante en China. Como resultado, los desafíos de la transición están siendo reemplazados por los retos del desarrollo: la necesidad de invertir en las capacidades de la fuerza de trabajo y en las obras de infraestructura; la necesidad de crear instituciones efectivas, y la necesidad de proteger a los sectores vulnerables de la población. Todavía hoy existe una población de 200 millones que se encuentran en pobreza extrema y esto no puede ser visto como inevitable o aceptable. Además, el crecimiento de China ha sido acompañado por un aumento de la desigualdad del ingreso que es percibido como injusto. Otro reto será el de encontrar empleo para cerca de 200 millones de trabajadores que no lo tendrán en las zonas rurales. (López, 2016)
14 Una de las características más propias del capitalismo de estado en China es el rol crucial de alrededor de 100 grandes empresas estatales (SOEs) (guoyou qiye) controladas por organismos del gobierno nacional en industrias de vital importancia tales como las del acero, telecomunicaciones y transportes. Aunque pocas de esas compañías, como Sinopec y China Mobile, tienen nombres conocidos en occidente, el sector estatal domina importantes industrias en China y es cada vez más activo en los mercados globales. (Johnson, 2016)
Leandro Paul Serrano Zambrano |
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