Vol. 10 Núm. 021 Suplemento CICA Multidisciplinario  
Enero – junio 2026  
USO DEL METAMIZOL SÓDICO EN LA FILTRACIÓN GLOMERULAR DE  
PACIENTES CANINOS GERIÁTRICOS  
USE OF SODIUM METAMIZOLE IN THE GLOMERULAR FILTRATION OF  
GERIATRIC CANINE PATIENTS  
USO DO METAMIZOL SÓDICO NA FILTRAÇÃO GLOMERULAR DE PACIENTES  
CANINOS GERIÁTRICOS  
AUTORES  
Naomi Anahí Fernandez Haro1 Autor de correspondencia naomi.fernandez.0220@espam.edu.ec  
Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí – Ecuador  
Erika Daniela Moncayo Rosado2 Email Erika.moncayo.0220@espam.edu.ec  
Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí – Ecuador  
Gema Juliana Figueroa Andrade3 Email gifigueroa@espam.edu.ec  
Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí – Ecuador  
Recibido:25 marzo 2026  
Aprobado:18 abril 2026  
Publicado: 20 de junio 2026  
RESUMEN  
La presente investigación tuvo como objetivo analizar la evidencia científica disponible sobre  
el impacto del metamizol sódico en la filtración glomerular de pacientes caninos geriátricos,  
considerando el contexto fisiológico del envejecimiento renal. Esta revisión resulta relevante  
para médicos veterinarios clínicos, debido al uso frecuente del fármaco en pacientes con riesgo  
renal y la limitada evidencia específica en geriatría canina. La importancia del estudio radica  
1 Naomi Anahí Fernandez Haro Autor de correspondencia naomi.fernandez.0220@espam.edu.ec  
Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí – Ecuador Orcid 0009-0004-2966-3673  
2 Erika Daniela Moncayo Rosado Email Erika.moncayo.0220@espam.edu.ec  
Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí – Ecuador Orcid 0009-0003-2758-7235  
3 Figueroa Andrade Gema Juliana Email gifigueroa@espam.edu.ec  
Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí – Ecuador Orcid 0000-0002-6986-2237  
326  
     
en contribuir a la toma de decisiones terapéuticas seguras en poblaciones vulnerables.  
Metodológicamente, se desarrolló una revisión narrativa estructurada bajo un enfoque  
cualitativo, empleando los métodos analítico y sintético. La técnica utilizada fue el análisis  
documental, basado en la recopilación de información de artículos científicos. Como  
instrumento de investigación se empleó una matriz de análisis bibliográfico para la organización  
y sistematización de la información. Se revisaron 20 artículos científicos publicados entre 2010  
y 2024 en bases de datos académicas. Los resultados evidenciaron que el envejecimiento renal  
implica una disminución progresiva de la filtración glomerular y mayor susceptibilidad a  
fármacos. El metamizol mostró un menor impacto directo sobre la función renal en  
comparación con los AINEs, aunque factores como hipotensión, deshidratación o enfermedad  
renal previa pueden alterar la función renal. Se concluye que el metamizol puede considerarse  
una alternativa analgésica relativamente segura en tratamientos cortos y bajo monitorización,  
siempre que se realice una evaluación clínica individualizada.  
Palabras Clave: metamizol sódico; función renal; analgesia veterinaria; envejecimiento renal;  
medicina veterinaria.  
ABSTRACT  
This study aimed to analyze the available scientific evidence regarding the impact of  
metamizole sodium on glomerular filtration rate in geriatric canine patients, taking into account  
the physiological context of renal aging. This review is relevant for clinical veterinarians due  
to the frequent use of the drug in patients at renal risk and the limited specific evidence in canine  
geriatrics. The importance of the study lies in contributing to safe therapeutic decision-making  
in vulnerable populations. Methodologically, a structured narrative review was conducted using  
a qualitative approach, employing analytical and synthetic methods. The technique used was  
documentary analysis, based on the compilation of information from scientific articles. A  
bibliographic analysis matrix was employed as a research tool for the organization and  
327  
systematization of the information. Twenty scientific articles published between 2010 and 2024  
in academic databases were reviewed. The results showed that renal aging involves a  
progressive decline in glomerular filtration and increased susceptibility to drugs. Metamizole  
had a lower direct impact on renal function compared to NSAIDs, although factors such as  
hypotension, dehydration, or pre-existing kidney disease can alter renal function. It is concluded  
that metamizole can be considered a relatively safe analgesic alternative for short-term  
treatment under medical supervision, provided that an individualized clinical assessment is  
performed.  
KEYWORDS: sodium metamizole; renal function; veterinary analgesia; renal aging;  
veterinary medicine.  
RESUMO  
A pesquisa teve como objetivo analisar a evidência científica disponível sobre o impacto do  
metamizol sódico na filtração glomerular de cães geriátricos, tendo em conta o contexto  
fisiológico do envelhecimento renal. Esta revisão é relevante para médicos veterinários clínicos,  
devido ao uso frequente do fármaco em pacientes com risco renal e à evidência específica  
limitada na geriatria canina. A importância do estudo reside em contribuir para a tomada de  
decisões terapêuticas seguras em populações vulneráveis. Metodologicamente, foi  
desenvolvida uma revisão narrativa estruturada sob uma abordagem qualitativa, empregando  
os métodos analítico e sintético. A técnica utilizada foi a análise documental, baseada na  
compilação de informações de artigos científicos. Como instrumento de investigação, utilizou-  
se uma matriz de análise bibliográfica para a organização e sistematização da informação.  
Foram analisados 20 artigos científicos publicados entre 2010 e 2024 em bases de dados  
académicas. Os resultados evidenciaram que o envelhecimento renal implica uma diminuição  
progressiva da filtração glomerular e maior suscetibilidade aos fármacos. O metamizol  
apresentou um menor impacto direto sobre a função renal em comparação com os AINEs,  
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embora fatores como hipotensão, desidratação ou doença renal prévia possam alterar a função  
renal. Conclui-se que o metamizol pode ser considerado uma alternativa analgésica  
relativamente segura em tratamentos de curta duração e sob monitorização, desde que seja  
realizada uma avaliação clínica individualizada.  
PALAVRAS-CHAVE: metamizol sódico; função renal; analgesia veterinária; envelhecimento  
renal; medicina veterinária.  
INTRODUCCIÓN  
El metamizol sódico, conocido como dipirona, es un fármaco ampliamente utilizado por sus  
propiedades analgésicas, antipiréticas y espasmolíticas, y se consolidó como una alternativa  
terapéutica frente a los opioides y los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs),  
específicamente en pacientes con riesgo gastrointestinal o renal, debido a su perfil  
farmacológico relativamente seguro (Bar et al., 2005; Imagawa et al., 2011). En medicina  
veterinaria, su empleo resulta especialmente imprescindible en el manejo del dolor agudo y  
postoperatorio, donde la preservación de la función renal se conforma como un objetivo clínico  
prioritario.  
El uso del metamizol es objeto de controversia a nivel internacional debido a su asociación con  
reacciones adversas poco frecuentes, pero potencialmente graves, como la agranulocitosis. Esta  
alteración hematológica, caracterizada por una disminución crítica de los granulocitos,  
principalmente neutrófilos, compromete la respuesta inmunitaria del organismo y ha motivado  
restricciones regulatorias en algunos países, a pesar de su baja incidencia (Bar et al., 2005; Lupu  
et al., 2022). Del mismo modo, se han descrito otros efectos adversos infrecuentes, como  
reacciones anafilácticas, erupciones cutáneas y manifestaciones respiratorias, especialmente  
asociadas a la administración parenteral (Nikolova et al., 2014).  
En individuos clínicamente sanos, el metamizol rara vez produce alteraciones gastrointestinales  
o renales; sin embargo, en tratamientos prolongados o en pacientes con condiciones  
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predisponentes, su uso puede asociarse con efectos adversos, lo que refuerza la necesidad de  
una evaluación cuidadosa en poblaciones vulnerables (Aupanun et al., 2016; Geisen et al.,  
2023). En contraste, los AINEs, que son recurrentemente utilizados en medicina veterinaria  
para el control del dolor y la inflamación, se asocian con una mayor incidencia de efectos  
adversos, incluyendo ulceraciones gastrointestinales, alteraciones de la coagulación e  
insuficiencia renal, especialmente en animales geriátricos (Sarchachi et al., 2017). La toxicidad  
renal inducida por AINEs se relaciona con la inhibición de prostaglandinas responsables de la  
regulación del flujo sanguíneo renal y de la tasa de filtración glomerular, lo que puede  
desencadenar lesión renal aguda, sobre todo en presencia de hipovolemia o disfunción renal  
preexistente (Lomas y Grauer, 2015).  
El envejecimiento en los caninos se asocia con una disminución fisiológica progresiva de la  
función renal y con una mayor susceptibilidad a la toxicidad farmacológica, lo que complica el  
manejo del dolor postoperatorio y de otras condiciones clínicas en pacientes geriátricos (Lupu  
et al., 2022). En este contexto, la tasa de filtración glomerular (TFG) se reconoce como el  
indicador más preciso de la función renal, permitiendo detectar alteraciones funcionales  
tempranas antes de la aparición de signos clínicos evidentes.  
En la práctica veterinaria su medición directa es limitada, predominando el uso de marcadores  
séricos como creatinina y urea, los cuales pueden verse influenciados por factores extrarrenales  
como la dieta, la masa muscular y el estado de hidratación, particularmente en animales de edad  
avanzada (Von Hendy y Pressler, 2011).  
Las enfermedades renales crónicas son altamente prevalentes en perros geriátricos y suelen  
presentar una progresión silenciosa durante meses o años; el daño renal se considera irreversible  
cuando se ha perdido más del 70 % de las nefronas funcionales, y la expresión clínica varía  
según la etiología y la fase de la enfermedad (Hassan et al., 2011). En este escenario, la limitada  
comprensión integrada de la fisiología renal geriátrica y de la farmacología del metamizol  
330  
restringe el desarrollo de estrategias analgésicas específicas y seguras para esta población (Lupu  
et al., 2022).  
En Latinoamérica, el metamizol continúa siendo uno de los analgésicos más utilizados en  
medicina humana y veterinaria debido a su eficacia, bajo costo y amplia disponibilidad. Esta  
situación refuerza la necesidad de evaluar críticamente su perfil de seguridad renal en  
poblaciones de riesgo, como los perros geriátricos. En este contexto, la evidencia disponible  
sugiere que el metamizol puede constituir una alternativa factible para el manejo del dolor  
postoperatorio y oncológico en animales de edad avanzada, incluso en combinación con otros  
analgésicos, con menor incidencia de efectos adversos típicos de los opioides y los AINEs  
(Silva et al., 2021).  
Para los autores Prado-Carpio, E. C., et al. (2025), quienes emiten la siguiente reflexión, “Un  
objetivo bien formulado debe ser específico, alcanzable y alineado con el nivel de profundidad  
exigido por el tipo de producción académica” … En este contexto, el presente trabajo aborda la  
necesidad de un manejo analgésico eficaz en perros geriátricos frente a la alta prevalencia de  
enfermedad renal y la potencial nefrotoxicidad de los AINEs, considerando simultáneamente  
los riesgos asociados al uso del metamizol. Se opta por una revisión narrativa estructurada con  
el fin de analizar críticamente la evidencia disponible, identificar vacíos de conocimiento y  
aportar información que facilite decisiones clínicas informadas y contextualizadas,  
especialmente en entornos con recursos limitados. Desde esta perspectiva, se plantearon las  
siguientes preguntas de investigación: ¿qué evidencia científica existe sobre el impacto del  
metamizol sódico en la tasa de filtración glomerular de perros geriátricos? y ¿qué factores  
clínicos y fisiopatológicos modulan la respuesta renal al uso de metamizol en esta población?  
331  
MATERIALES Y METODOS  
El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque de revisión narrativa estructurada, con el  
objetivo de analizar el impacto del metamizol sódico sobre la filtración glomerular en perros  
geriátricos. Este tipo de investigación permitió integrar y sintetizar evidencia científica  
proveniente de estudios experimentales, clínicos y revisiones previas, facilitando la  
comprensión de los mecanismos fisiopatológicos, farmacológicos y clínicos asociados al uso  
del fármaco en esta población.  
En cuanto al enfoque metodológico, la investigación se enmarcó dentro del enfoque cualitativo,  
debido a que se basó en la recopilación, análisis e interpretación de información secundaria  
obtenida de la literatura científica, sin la manipulación de variables ni la generación de datos  
cuantitativos propios. Este enfoque permitió abordar de manera integral la relación entre el  
envejecimiento renal y el uso de analgésicos en medicina veterinaria.  
Respecto al alcance, el estudio presentó un nivel descriptivo–analítico, se orientó a caracterizar  
los cambios fisiológicos de la filtración glomerular en perros geriátricos y a analizar la  
evidencia científica existente sobre el efecto del metamizol sódico, sin establecer relaciones  
causales directas ni realizar pruebas experimentales. Este alcance es pertinente en estudios de  
revisión, donde se busca comprender y contextualizar el conocimiento disponible.  
En relación con el diseño de investigación, se adoptó un diseño no experimental, debido a que  
no se manipularon variables independientes ni se intervinieron sujetos de estudio. La  
investigación se sustentó en el análisis documental de fuentes científicas previamente  
publicadas, lo cual es característico de los estudios de revisión teórica.  
En métodos científicos, se empleó el método analítico, el cual permitió descomponer la  
información obtenida en la literatura científica en sus componentes esenciales, facilitando la  
comprensión de los efectos del metamizol sobre la función renal en perros geriátricos.  
Asimismo, se utilizó el método sintético, con el propósito de integrar los hallazgos de diferentes  
332  
estudios y construir una visión global y coherente del fenómeno estudiado. La aplicación de  
estos métodos permitió interpretar críticamente la evidencia disponible y establecer  
conclusiones fundamentadas.  
La técnica de investigación utilizada fue el análisis documental, debido a que el estudio se basó  
en la revisión de fuentes secundarias. Esta técnica permitió recopilar, seleccionar y analizar  
información científica relevante proveniente de artículos académicos, con el fin de identificar  
evidencia sobre el impacto del metamizol en la filtración glomerular de pacientes caninos  
geriátricos.  
La búsqueda bibliográfica se realizó en bases de datos académicas y científicas, incluyendo  
PubMed, ScienceDirect, Scopus, Google Scholar, SciELO y Semantic Scholar. Asimismo, el  
proceso se complementó con herramientas de apoyo basadas en inteligencia artificial, como  
Elicit y ResearchRabbit, con el objetivo de ampliar la identificación de estudios potencialmente  
relevantes. Se consideraron publicaciones científicas revisadas por pares, publicadas entre 2010  
y 2024, relacionadas con el uso del metamizol sódico en perros geriátricos y su efecto sobre la  
función renal, particularmente sobre la tasa de filtración glomerular.  
Se incluyeron artículos en español e inglés que evaluaron el efecto del metamizol sobre  
parámetros renales como la tasa de filtración glomerular, creatinina, proteinuria y  
biomarcadores asociados a daño renal. Se excluyeron estudios realizados en otras especies,  
investigaciones sin relación directa con la función renal, artículos sin revisión por pares,  
documentos sin acceso completo, trabajos duplicados o con información redundante, y  
publicaciones con enfoques no clínicos o no veterinarios.  
Tras la aplicación de los criterios de inclusión y exclusión, así como la revisión de títulos,  
resúmenes y textos completos, se seleccionaron 20 artículos científicos, los cuales fueron  
analizados en función de su pertinencia temática, calidad metodológica y aporte al estudio de  
la seguridad renal del metamizol en pacientes geriátricos.  
333  
En cuanto al análisis de la información, la presente investigación no aplicó estadística  
descriptiva ni inferencial, debido a su naturaleza teórica y documental. El análisis se basó en la  
interpretación cualitativa de los hallazgos reportados en la literatura científica, permitiendo  
identificar tendencias, coincidencias, discrepancias y vacíos de conocimiento en relación con  
la función renal y el uso del metamizol en perros geriátricos.  
RESULTADOS  
Se analizó un cúmulo de evidencia científica en el periodo comprendido de 2010 a 2025 como  
lo muestra la tabla 1, en la cual se muestra que la evaluación del impacto renal ocasionado por  
fármacos analgésicos en caninos geriátricos debe concebirse o interpretarse desde un contexto  
orientado a los cambios fisiológicos relacionas al envejecimiento renal. En este sentido, el  
decrecimiento progresivo de la tasa de filtración glomerular, las alteraciones estructurales del  
glomérulo y las limitaciones de los biomarcadores clínicos tradicionales condicionan una mayor  
susceptibilidad renal, aún en ausencia de  
En este sentido, la disminución progresiva de la tasa de filtración glomerular, las alteraciones  
estructurales del glomérulo y las limitaciones de los biomarcadores clínicos tradicionales,  
incrementan la susceptibilidad renal, incluso en animales que no presentan signos clínicos  
evidentes de estas enfermedades. Por ende, la interpretación de los efectos del metamizol sódico  
en relación a la función renal requiere de un análisis integral que considere la fisiología renal  
geriátrica, la farmacología del fármaco y la evidencia disponible en el campo de la medicina  
veterinaria. Es así que los resultados se presentan a continuación con un énfasis especial en los  
mecanismos fisiopatológicos, la calidad de la evidencia y sus implicaciones clínicas:  
334  
Tabla 1  
Matriz de análisis bibliográfico de los estudios seleccionados  
Autor  
Año  
Tipo de estudio Tema  
Hallazgo clave  
Bar et al.  
2005 Revisión  
Seguridad  
del Riesgo bajo, pero con agranulocitosis rara  
metamizol  
Farmacología  
metamizol  
Imagawa et al.  
Lupu et al.  
2011 Experimental  
2022 Estudio clínico  
Efecto analgésico eficaz  
Metamizol  
y
función No nefrotoxicidad directa en condiciones  
normales  
renal  
Nikolova et al.  
Aupanun et al.  
2014 Clínico  
Efectos adversos  
Uso prolongado  
Riesgo de hipotensión y reacciones adversas  
2016 Experimental  
Posibles  
efectos  
en  
condiciones  
predisponentes  
Geisen et al.  
2023 Revisión  
2017 Clínico  
2015 Revisión  
2011 Clínico  
Envejecimiento renal  
Analgesia en caninos  
AINEs y riñón  
Mayor susceptibilidad a fármacos  
Metamizol seguro en uso clínico controlado  
Mayor riesgo renal que metamizol  
Limitaciones de creatinina  
Sarchachi et al.  
Lomas y Grauer  
Von  
Hendy  
y
Biomarcadores renales  
Pressler  
Hassan et al.  
Silva et al.  
Brown et al.  
Polzin  
2011 Clínico  
2021 Revisión  
2016 Experimental  
2011 Revisión  
2021 Revisión  
2017 Clínico  
2015 Clínico  
Enfermedad renal  
Progresión silenciosa en caninos  
Metamizol como alternativa viable  
Disminución progresiva de TFG  
Pérdida de reserva renal  
Analgesia veterinaria  
Envejecimiento renal  
Nefrología veterinaria  
Blaser et al.  
Hall et al.  
Función renal geriátrica Reducción de capacidad adaptativa  
SDMA  
SDMA  
Biomarcador temprano de TFG  
Mayor sensibilidad que creatinina  
Glomeruloesclerosis en geriátricos  
No altera función renal en sanos  
Riesgo funcional renal  
Nabity et al.  
Cianciolo et al.  
Giorgi et al.  
2016 Histopatológico Cambios estructurales  
2018 Experimental  
Metamizol en perros  
Hipotensión  
Baetge y Matthews 2012 Clínico  
Hinz y Brune 2012 Farmacológico  
Mecanismo acción  
Inhibición limitada de prostaglandinas  
Nota, listado de autores con detalles de su contribución al tema  
En primer lugar, el envejecimiento renal en perros se asocia con una reducción progresiva y  
fisiológica de la tasa de filtración glomerular (TFG), incluso en animales considerados  
clínicamente sanos está demostrado que la TFG reduce de manera gradual con la edad debido  
a la pérdida de nefronas funcionales, reducción del flujo plasmático renal y alteraciones en los  
mecanismos de autorregulación glomerular (Brown et al., 2016; Polzin, 2011).  
Según Blaser et al. (2021) un aspecto determinante en perros geriátricos es la disminución de  
la reserva renal funcional, la cual es entendida como la capacidad del riñón para incrementar la  
filtración ante demandas fisiológicas adicionales. De acuerdo con Polzin et al. (2011) la pérdida  
335  
de esta reserva implica que estímulos e leves como la deshidratación, anestesia, hipotensión  
transitoria o administración de fármacos pueden generar descensos clínicamente de la TFG, aun  
cuando los valores basales presenten condiciones normales.  
Es así que, Hall et al. (2017) alegan que es reincidente que los perros geriátricos desarrollen  
deterioro funcional renal subclínico con el tiempo. Es por tal motivo que, Nabity et al. (2015)  
indica que reducciones de la TFG pueden preceder durante meses o años a los cambios  
detectables en creatinina sérica, esto implica que la función renal en geriátricos es más frágil de  
lo que muestran los parámetros bioquímicos convencionales.  
El envejecimiento renal en los canes se acompaña de cambios estructurales progresivos a nivel  
glomerular que comprometen la capacidad de filtración, incluso en animales sin diagnóstico  
clínico de enfermedad renal crónica, como es documentado mediante evaluaciones  
histopatológicas en perros geriátricos (Brown et al., 2016; Cianciolo et al., 2016). Estas  
alteraciones forman parte del proceso degenerativo renal asociado a la edad y no  
necesariamente expresan una patología primaria, esto explica su frecuente subdiagnóstico en la  
práctica clínica (Polzin, 2011).  
Entre los hallazgos más determinantes se describen la glomeruloesclerosis segmentaria, el  
engrosamiento de la membrana basal glomerular y la reducción del área capilar funcional,  
lesiones que se incrementan en frecuencia y severidad con la edad (Cianciolo et al., 2016;  
Brown et al., 2016). Estas modificaciones anatómicas se asocian con una pérdida progresiva e  
irreversible de nefronas funcionales, esto aporta directamente a la disminución de la tasa de  
filtración glomerular y de la reserva renal funcional en perros geriátricos (Geisen et al., 2023).  
La expansión del intersticio fibroso y la atrofia tubular observadas en riñones envejecidos  
alteran la interacción glomérulo-tubular y reducen la capacidad del riñón para adaptarse a  
cambios hemodinámicos agudos (Polzin, 2011). En este sentido, Geisen et al. (2023) aseguran  
que estas alteraciones estructurales disminuyen la eficacia de los mecanismos de  
336  
autorregulación glomerular, particularmente aquellos mediados por prostaglandinas, esto  
incrementa la susceptibilidad renal frente a episodios de hipotensión o a la administración de  
fármacos con efecto hemodinámico renal.  
Las lesiones glomerulares pueden desarrollarse sin generar alteraciones tempranas en los  
parámetros bioquímicos tradicionales, como la creatinina sérica, dificultando así su detección  
en etapas iniciales (Von Hendy-Willson y Pressler, 2011). En consecuencia, a esto, el riñón  
geriátrico puede presentar un daño estructural significativo antes de que la disfunción renal sea  
clínicamente evidente, condición que debe considerarse al evaluar la seguridad renal de  
analgésicos en esta población (Polzin, 2011).  
La creatinina sérica es el biomarcador más usado para la evaluación de la función renal en la  
práctica veterinaria; sin embargo, su interpretación en perros geriátricos muestra limitaciones,  
la concentración de creatinina depende directamente de la masa muscular, la cual reduce  
progresivamente con la edad, esto puede generar valores séricos aparentemente normales a  
pesar de una reducción significativa de la tasa de filtración glomerular (TFG) (Von Hendy y  
Pressler, 2011; Polzin, 2011). Por ende, esto es lo que reduce la sensibilidad de la creatinina  
para detectar disfunción renal temprana en pacientes geriátricos.  
De acuerdo con Mouta et al. (2025) las pérdidas de hasta el 60–70 % de la función renal pueden  
ocurrir antes de observar incrementos detectables en la creatinina sérica, especialmente en  
animales con baja masa muscular. Esta limitación resulta clínicamente connotable en perros  
geriátricos, donde la sarcopenia fisiológica puede enmascarar el deterioro renal subyacente y  
retrasar la identificación de pacientes en riesgo frente a tratamientos farmacológicos  
potencialmente comprometedores para la función renal.  
El dimetilarginina simétrica (SDMA) es un biomarcador más sensible para la detección precoz  
de disminuciones de la TFG, dado que su concentración se incrementa con reducciones menores  
de la función glomerular en comparación con la creatinina (Nabity et al., 2015). En este caso,  
337  
Hall et al. (2017) establecieron que el SDMA puede elevarse cuando la TFG se reduce  
aproximadamente un 30–40 %, posicionándole como una herramienta complementaria en la  
evaluación renal de pacientes geriátricos.  
A pesar de esto, el uso del SDMA presenta limitaciones que deben considerarse en el contexto  
clínico. Polzin (2011) establece que este puede verse influenciado por enfermedades sistémicas,  
procesos inflamatorios crónicos y alteraciones hemodinámicas transitorias, situaciones  
frecuentes en perros geriátricos, este autor afianza la idea de que estas condiciones pueden  
generar elevaciones del SDMA sin que exista necesariamente un daño renal estructural  
progresivo, lo que obliga a interpretar este marcador junto con otros parámetros clínicos y  
bioquímicos. Las limitaciones de la creatinina y del SDMA evidencian que la evaluación de la  
función renal en perros geriátricos no debe basarse en un único biomarcador, la interpretación  
integrada de estos parámetros, complementado con la valoración clínica, el estado de  
hidratación y la presencia de comorbilidades, resulta imprescindible para estimar  
adecuadamente el riesgo renal asociado a la administración de fármacos analgésicos, incluido  
el metamizol sódico (Von Hendy y Pressler, 2011).  
En cuanto a la función renal, el interés farmacológico del metamizol se centra en su patrón de  
inhibición limitada de la síntesis periférica de prostaglandinas, mediadores imprescindibles en  
la regulación del flujo sanguíneo renal y de la tasa de filtración glomerular (TFG), como señalan  
Hinz y Brune (2012) y Lomas y Grauer (2015). Tras su administración, el fármaco es  
rápidamente hidrolizado a 4-metilaminoantipirina (4-MAA), metabolito activo que ejerce el  
principal efecto analgésico sistémico, y posteriormente a 4-aminoantipirina (4-AA), ambos con  
actividad farmacológica demostrada (Sarchachi et al., 2017). En la tabla 2, se evidenció la  
comparación del impacto renal entre metamizol y AINEs clásicos  
338  
Tabla 2  
Comparación del impacto renal entre metamizol y AINEs clásicos  
AINEs clásicos (ej. naproxeno,  
meloxicam, carprofeno)  
Característica  
Metamizol sódico  
Analgésico no opioide con acción central  
predominante y metabolitos activos que  
inhiben parcialmente COX  
Inhibición periférica directa de COX-1  
y COX-2  
Mecanismo de acción  
Impacto  
sobre Inhibición moderada de la síntesis de Inhibición marcada de prostaglandinas  
prostaglandinas renales renales  
prostaglandinas renales  
Efecto  
sobre  
la Generalmente mínimo en tratamientos Puede disminuir el flujo sanguíneo  
hemodinamia renal  
cortos  
renal  
Riesgo de reducción de  
la TFG  
Moderado o elevado en pacientes  
geriátricos o deshidratados  
Bajo en pacientes normovolémicos  
Incrementado  
en  
presencia  
de  
Riesgo de lesión renal Bajo cuando se usa a dosis terapéuticas y  
hipovolemia, enfermedad renal o uso  
concomitante de IECA o diuréticos  
aguda  
por periodos cortos  
Aplicación clínica en  
pacientes con riesgo  
renal  
Puede considerarse con monitorización Requiere  
mayor  
precaución  
y
clínica evaluación del estado renal  
Nota, Adaptado de Blaser et al. (2021); Bojko et al. (2021); Milijana et al. (2018).  
Difieren de los AINEs clásicos, los cuales en efectos renales se relacionan a una inhibición  
sostenida de prostaglandinas a nivel periférico, los metabolitos activos del metamizol muestran  
una acción preferencial a nivel central, con menor interferencia directa sobre la hemodinamia  
glomerular (Hinz et al., 2012). Según Giorgi et al. (2018), en perros geriátricos, esta  
característica resulta clínicamente indispensable, debido a que la preservación parcial de los  
mecanismos de autorregulación renal podría explicar la estabilidad funcional de la TFG  
observada en tratamientos analgésicos de corta duración.  
El metamizol evidencia un metabolismo e hepático, mientras que la eliminación de sus  
metabolitos activos ocurre de forma parcial por vía renal, a través de filtración glomerular y  
secreción tubular, según lo describen Lupu et al. (2022). Esta vía de eliminación establece una  
339  
relación funcional directa entre el fármaco y la TFG, especificamente en perros geriátricos,  
donde la capacidad de aclaramiento renal se encuentra fisiológicamente reducida.  
Según Giorgi et al. (2018) en perros con función renal conservada o con deterioro leve, la  
excreción renal de los metabolitos del metamizol no se asoció con acumulación significativa ni  
con alteraciones agudas de la función glomerular cuando se emplearon dosis terapéuticas. De  
acuerdo con esto, Polzin (2011) indica que la disminución progresiva de la TFG propia del  
envejecimiento puede modificar la farmacocinética del fármaco en tratamientos prolongados,  
aumentando la variabilidad interindividual en pacientes geriátricos.  
El principal riesgo renal atribuido al metamizol se relaciona con efectos hemodinámicos  
sistémicos y no con daño glomerular estructural. En este caso Nikolova et al. (2014)  
describieron que la administración intravenosa del fármaco, especialmente cuando es rápida,  
puede inducir episodios de hipotensión transitoria, capaces de comprometer la perfusión renal.  
Baetge y Matthews (2012) coinciden en que estos eventos son generalmente reversibles, pero  
clínicamente importantes en pacientes vulnerables.  
Según Geisen et al. (2023) en estos perros la hipotensión sistémica impacta determinantemente  
debido a la reducción de la reserva renal y a la menor eficacia de los mecanismos de  
autorregulación glomerular asociados al envejecimiento. En este grupo etario, incluso  
descensos breves de la presión arterial pueden generarse reducciones funcionales de la TFG,  
particularmente en presencia de deshidratación, anestesia general o enfermedad renal crónica  
preexistente (Baetge y Matthews, 2012). En relación a la filtración glomerular, Lomas y Grauer  
(2015) indican que los AINEs clásicos presentan un mayor riesgo renal debido a la inhibición  
sostenida de la síntesis de prostaglandinas renales, esto reduce la vasodilatación de la arteriola  
aferente y provoca descensos significativos de la TFG, este mecanismo resulta especialmente  
perjudicial en perros geriátricos, donde la autorregulación renal se encuentra comprometida.  
340  
Según Giorgi et al. (2018) el metamizol mantiene una mayor estabilidad de la TFG y una menor  
incidencia de alteraciones bioquímicas renales en comparación con los AINEs, cuando se utiliza  
a dosis terapéuticas. Epstein et al. (2015) afianzan esta idea al asegurar que losAINEs se asocian  
con mayor frecuencia a proteinuria persistente y elevación de creatinina en perros de edad  
avanzada. En este sentido, Baetge y Matthews (2012) coinciden en que el metamizol es una  
alternativa analgésica con menor nefrotoxicidad directa en perros geriátricos con riesgo renal,  
siempre que se controle el estado hemodinámico y se individualice su uso. Es por tal motivo  
que, Giorgi et al. (2018) argumentan que el riesgo renal del metamizol debe interpretarse como  
funcional y dependiente del contexto clínico, más que como una manifestación de  
nefrotoxicidad intrínseca del fármaco.  
Según Baetge y Matthews (2012) el impacto renal del metamizol depende más del estado basal  
de la función glomerular que de una nefrotoxicidad directa, lo que obliga a considerar la TFG  
previa como un factor determinante en la toma de decisiones clínicas. En relación a la evidencia  
disponible sobre el impacto del metamizol en la función renal canina proviene principalmente  
de estudios realizados en perros sanos o adultos jóvenes, lo que implica una limitación  
metodológica importante al extrapolar los resultados a poblaciones geriátricas. Giorgi et al.  
(2018), en un ensayo controlado en perros clínicamente sanos, no observaron alteraciones  
significativas en creatinina sérica ni signos clínicos de disfunción renal tras la administración  
de metamizol a dosis terapéuticas, lo que indica una ausencia de nefrotoxicidad directa en  
condiciones basales. En la investigación de Lupu et al. (2022), quienes evaluaron parámetros  
bioquímicos renales tras la administración repetida de metamizol en caninos sin  
comorbilidades, evidenciaron estabilidad en los indicadores de función renal durante el periodo  
de seguimiento, no obstante, estos autores señalan que la población evaluada presentaba  
función renal conservada y adecuada reserva renal, condiciones que no representan el escenario  
fisiológico de los perros geriátricos.  
341  
Estos estudios, aunque son necesarios para establecer un perfil de seguridad general, no  
permiten evaluar el impacto funcional del metamizol sobre la TFG en contextos de  
autorregulación renal comprometida, la ausencia de mediciones directas de TFG y la  
dependencia de marcadores tradicionales como creatinina limitan la sensibilidad de estos  
estudios para detectar cambios funcionales subclínicos.  
La evidencia científica muestra una marcada escasez de estudios que evalúen específicamente  
el uso de metamizol en perros con comorbilidades importantes, como enfermedad renal crónica,  
cardiopatías o estados de hipovolemia, condiciones frecuentes en pacientes geriátricos. Epstein  
et al. (2015), en su revisión sistemática sobre analgésicos en geriatría veterinaria, resaltan la  
ausencia de ensayos controlados que analicen el impacto del metamizol sobre la TFG en perros  
con compromiso renal previo. Es así que, Sarchachi et al. (2017), registró evidencias clínicas  
en perros geriátricos sometidos a procedimientos quirúrgicos menores, donde el uso de  
metamizol no se asoció con deterioro clínicamente evidente de la función renal; sin embargo,  
el autor reconoce que la evaluación se basó principalmente en creatinina sérica y no incluyó  
mediciones directas de TFG ni seguimiento a largo plazo. En este caso, Polzin (2011) expresa  
que, en ausencia de evidencia específica, cualquier fármaco con eliminación renal parcial debe  
considerarse potencialmente riesgoso en pacientes con enfermedad renal crónica, aun cuando  
no exista demostración de nefrotoxicidad directa.  
La extrapolación de evidencia procedente de medicina humana ha sido utilizada de forma  
puntual para inferir el perfil renal del metamizol ante la ausencia de estudios veterinarios  
específicos en poblaciones geriátricas. En humanos, Lupu et al. (2022) describieron que el  
metamizol no se asocia a nefrotoxicidad estructural directa, y que los eventos renales reportados  
se relacionan principalmente con alteraciones hemodinámicas sistémicas, como hipotensión o  
hipovolemia. En cambio, Hinz y Brune (2012) coinciden en que el fármaco presenta una  
342  
inhibición periférica limitada de prostaglandinas renales, lo que reduce el impacto directo sobre  
la filtración glomerular en pacientes con función renal basal conservada.  
No obstante, la validez de esta extrapolación hacia perros geriátricos es limitada por diferencias  
interespecíficas bien documentadas en farmacocinética, metabolismo y regulación de la  
hemodinamia renal. Baetge y Matthews (2012) determinan que la eliminación renal de  
metabolitos activos del metamizol difiere entre humanos y caninos, lo que puede modificar su  
comportamiento farmacológico en presencia de reducción de la tasa de filtración glomerular.  
Lomas y Grauer (2015) establecen que los mecanismos de autorregulación renal y la respuesta  
a fármacos con efecto hemodinámico no son directamente comparables entre especies. Desde  
un enfoque metodológico, la mayoría de los estudios humanos no incluyen mediciones directas  
de la tasa de filtración glomerular ni evalúan poblaciones geriátricas con comorbilidades  
múltiples equivalentes a las observadas en perros de edad avanzada (Hinz y Brune, 2012).  
El estado de hidratación es uno de los principales factores moduladores de la tasa de filtración  
glomerular en perros geriátricos tratados con metamizol, en este sentido, la hipovolemia reduce  
la presión de perfusión renal y limita la capacidad de autorregulación glomerular, fenómeno  
particularmente relevante en riñones envejecidos con reserva funcional disminuida (Geisen et  
al., 2023).  
Giorgi et al. (2018) alegan que el metamizol, al no inhibir de forma contundente las  
prostaglandinas renales, evidencia un menor impacto sobre la perfusión glomerular en animales  
normovolémicos; sin embargo, en condiciones de deshidratación, esta ventaja farmacológica  
puede verse anulada. Baetge y Matthews (2012) coinciden en que la hipovolemia representa un  
factor de riesgo independiente para la disminución transitoria de la TFG durante tratamientos  
analgésicos, incluyendo el metamizol. La presencia de enfermedad renal crónica (ERC)  
modifica de forma sustancial la respuesta renal a cualquier fármaco con eliminación renal  
parcial o efectos hemodinámicos sistémicos, en perros geriátricos con ERC, la disminución del  
343  
número de nefronas funcionales y la pérdida de la autorregulación glomerular incrementan la  
susceptibilidad a descensos adicionales de la TFG (Lupu et al., 2022).  
El metamizol no es asociado a daño renal estructural directo, su uso en perros con ERC debe  
interpretarse dentro de un marco de riesgo funcional, de acuerdo con Mouta et al. (2025) la  
evidencia disponible en perros con ERC es escasa y se basa principalmente en observaciones  
clínicas sin mediciones directas de TFG. En este sentido, cualquier reducción adicional de la  
perfusión renal inducida por factores concomitantes puede tener consecuencias clínicas  
importantes. La hipotensión anestésica es un factor crítico en la modulación de la TFG en perros  
geriátricos, específicamente durante procedimientos quirúrgicos en los que el metamizol se  
utiliza como parte del protocolo analgésico. En este sentido, Geisen et al. (2023) describen que  
la disminución de la presión arterial media por debajo de los niveles de autorregulación renal  
puede generar descensos significativos de la TFG, incluso en ausencia de nefrotoxicidad  
farmacológica directa.  
En este caso Nikolova et al. (2014) establecieron que el metamizol puede asociarse con  
episodios de hipotensión transitoria, particularmente cuando se administra por vía intravenosa.  
En perros geriátricos anestesiados, la combinación de la hipotensión inducida por anestésicos  
y el efecto hemodinámico del metamizol puede potenciar la reducción de la perfusión renal,  
aumentando el riesgo de alteraciones funcionales de la TFG. La administración concomitante  
de AINEs incrementa el riesgo renal al potenciar la inhibición de prostaglandinas renales,  
reduciendo la vasodilatación de la arteriola aferente y comprometiendo la autorregulación  
glomerular (Lomas y Grauer, 2015). Los anestésicos generales y los inhibidores de la enzima  
convertidora de angiotensina (IECA) pueden alterar la hemodinamia renal al reducir la presión  
de perfusión glomerular. En este sentido, Polzin (2011) expresa que la combinación de fármacos  
con efectos sobre la arteriola aferente y eferente puede generar descensos clínicamente  
relevantes de la TFG, especialmente en perros geriátricos con reserva renal limitada.  
344  
En pacientes caninos geriátricos, el uso de analgésicos debe ir acompañado de una  
monitorización clínica orientada a detectar tempranamente posibles alteraciones de la función  
renal. El envejecimiento se asocia con una disminución progresiva de la reserva funcional renal,  
lo que puede reducir la capacidad del riñón para adaptarse a cambios hemodinámicos o  
farmacológicos. En este contexto, la evaluación periódica de biomarcadores como creatinina  
sérica, nitrógeno ureico en sangre y densidad urinaria constituye una estrategia útil para valorar  
la estabilidad de la filtración glomerular durante el tratamiento analgésico (Tang et al., 2017).  
En cuanto a un enfoque clínico se recomienda valorar parámetros hemodinámicos y el estado  
de hidratación del paciente, específicamente en escenarios perioperatorios o durante  
tratamientos analgésicos en animales de edad avanzada, la evidencia veterinaria señala que la  
prevención de episodios de hipotensión y la adecuada fluidoterapia contribuyen a mantener la  
perfusión renal y a preservar la tasa de filtración glomerular en pacientes geriátricos sometidos  
a intervenciones farmacológicas o anestésicas (Sarchachi et al., 2017).  
Un factor que compromete la función renal en perros geriátricos durante el uso de analgésicos  
es la presencia de hipotensión sistémica. Según Lupu et al. (2022), la reducción sostenida de la  
presión arterial puede alterar los mecanismos de autorregulación renal y disminuir la perfusión  
glomerular, esto ocasiona descensos transitorios de la tasa de filtración glomerular. En pacientes  
de edad avanzada, esta situación resulta especialmente relevante debido a la disminución  
fisiológica de la reserva renal y a la menor capacidad de compensación hemodinámica frente a  
cambios en la presión de perfusión renal. En este sentido, diversos autores han señalado que los  
episodios de hipotensión intraoperatoria representan uno de los factores más importantes  
asociados con alteraciones funcionales de la filtración glomerular en medicina veterinaria  
(Geisen et al., 2023).  
La administración intravenosa de metamizol debe realizarse de forma lenta y bajo  
monitorización hemodinámica, especificamente en perros geriátricos sometidos a  
345  
procedimientos anestésicos. Según Blaser et al. (2021), los analgésicos administrados durante  
protocolos anestésicos pueden potenciar los efectos vasodilatadores inducidos por los  
anestésicos generales, lo que incrementa el riesgo de hipotensión sistémica. En este contexto,  
Tang et al. (2017) expresan que el mantenimiento de una adecuada fluidoterapia y la vigilancia  
continua de la presión arterial constituyen estrategias fundamentales para preservar la perfusión  
renal y minimizar el riesgo de disminución de la tasa de filtración glomerular durante el manejo  
analgésico en pacientes geriátricos.  
En caninos, el rango terapéutico comúnmente aceptado se sitúa entre 20–40 mg/kg,  
administrado cada 8–12 horas por vía oral, intramuscular o intravenosa lenta, dependiendo del  
contexto clínico (Giorgi et al., 2018). En cambio, Sarchachi et al. (2017) establecieron que la  
administración de 25 mg/kg cada 12 horas durante 5–7 días no se asoció con alteraciones en la  
creatinina sérica ni con signos clínicos de disfunción renal en perros con función renal basal  
conservada.  
En canes geriátricos, la reducción fisiológica de la TFG y del aclaramiento renal de metabolitos  
obliga a evitar dosis altas y tratamientos prolongados. En este sentido, Polzin (2011) sostiene  
que, en pacientes con reserva renal disminuida, la exposición repetida a fármacos con  
eliminación renal parcial puede generar acumulación subclínica de metabolitos, incluso en  
ausencia de nefrotoxicidad directa. Por tanto, los tratamientos superiores a 7–10 días  
incrementan la incertidumbre clínica respecto al impacto funcional renal, especialmente cuando  
no se realiza monitorización. Baetge y Matthews (2012) indican que el uso más seguro del  
metamizol en perros geriátricos se limita a tratamientos cortos, de hasta 5 días, y a dosis no  
mayores de 25 mg/kg cada 12 horas, particularmente en escenarios perioperatorios o de dolor  
agudo. Por el contrario, dosis superiores a 40 mg/kg o esquemas de administración más  
frecuentes aumentan el riesgo de efectos hemodinámicos sistémicos, como la hipotensión, que  
pueden traducirse en descensos funcionales de la TFG.  
346  
En estos pacientes, la administración de 20–25 mg/kg cada 12 horas, por un periodo no superior  
a 3–5 días, no se ha asociado con un deterioro clínicamente relevante de la función renal cuando  
se evalúan la creatinina sérica y los signos clínicos (Giorgi et al., 2018). Desde una perspectiva  
fisiopatológica, la inhibición periférica limitada de prostaglandinas renales bajo el uso de  
metamizol permite preservar la autorregulación glomerular, esto resulta ventajoso en perros  
geriátricos con reserva renal disminuida, pero compensada (Hinz y Brune, 2012; Lomas y  
Grauer, 2015).  
El uso de metamizol requiere cautela en perros geriátricos con enfermedad renal crónica  
diagnosticada, deshidratación, hipotensiones sistémicas o sometidas a anestesia general  
prolongada. En este sentido, Polzin (2011) expresa que, en pacientes con reserva renal limitada,  
incluso los descensos transitorios de la perfusión renal pueden generar reducciones funcionales  
de la tasa de filtración glomerular, por ello, en estos casos, el metamizol debe considerarse  
únicamente tras una evaluación individualizada del riesgo-beneficio.  
Según Blaser et al. (2021) recomiendan que, si el metamizol se utiliza en pacientes geriátricos  
con factores de riesgo renal, se limite la dosis a ≤20 mg/kg cada 12 horas, se reduzca la duración  
del tratamiento a ≤3 días y se acompañe de monitorización clínica y bioquímica. Geisen et al.  
(2023) añaden que la administración intravenosa debe realizarse de forma lenta para minimizar  
episodios de hipotensión, especialmente en contextos perioperatorios.  
Los opioides (como buprenorfina o metadona) no interfieren directamente con la  
autorregulación glomerular y conforman una opción más segura en pacientes con enfermedad  
renal crónica avanzada, siempre que se ajusten a la condición clínica del animal (Lomas y  
Grauer, 2015). El uso de anestésicos locales y técnicas regionales reduce la necesidad de  
analgésicos sistémicos y el riesgo de efectos hemodinámicos adversos, en este caso, Mouta et  
al. (2025) enfatizan que los AINEs deben evitarse o usarse con extrema cautela en perros  
347  
geriátricos con compromiso renal, mientras que el metamizol puede considerarse solo como  
parte de un esquema multimodal y bajo estricta vigilancia clínica.  
DISCUSIÓN  
Los resultados obtenidos permiten evidenciar que el efecto del metamizol sódico sobre la  
función renal en perros geriátricos no puede analizarse de forma aislada, sino en relación con  
los cambios propios del envejecimiento renal. En este contexto, la disminución progresiva de  
la tasa de filtración glomerular (TFG), junto con la pérdida de nefronas funcionales y la  
reducción de la reserva renal, configuran un escenario en el que incluso estímulos leves pueden  
generar alteraciones funcionales (Polzin, 2011; Brown et al., 2016).  
A diferencia de los AINEs clásicos, el metamizol presenta un perfil farmacológico que sugiere  
un menor impacto directo sobre la hemodinamia renal, lo cual se asocia a su limitada inhibición  
de prostaglandinas a nivel periférico (Lomas y Grauer, 2015). Esto podría explicar por qué, en  
condiciones controladas y en animales con función renal conservada, no se observan cambios  
relevantes en los parámetros renales tras su administración (Giorgi et al., 2018; Lupu et al.,  
2022). Sin embargo, este hallazgo debe interpretarse con cautela, ya que gran parte de la  
evidencia proviene de estudios en animales sanos, lo que reduce su aplicabilidad en pacientes  
geriátricos con múltiples comorbilidades.  
En este sentido, más que una nefrotoxicidad directa, el riesgo asociado al metamizol parece  
estar condicionado por factores funcionales. Situaciones como la hipotensión, la deshidratación  
o la anestesia pueden comprometer la perfusión renal y desencadenar disminuciones transitorias  
de la TFG, especialmente en animales con mecanismos de autorregulación ya limitados (Baetge  
y Matthews, 2012; Geisen et al., 2023). Esto sugiere que el contexto clínico tiene un peso mayor  
que el propio fármaco en la aparición de alteraciones renales.  
Otro aspecto relevante es la dificultad para evaluar de forma precisa la función renal en  
pacientes geriátricos. La creatinina sérica, ampliamente utilizada en la práctica clínica, puede  
348  
subestimar el deterioro renal debido a la disminución de la masa muscular propia de la edad  
(Von Hendy y Pressler, 2011). Aunque biomarcadores como el SDMA han mejorado la  
detección temprana de alteraciones en la TFG, su interpretación no está exenta de limitaciones  
y debe integrarse con la evaluación clínica del paciente (Nabity et al., 2015; Hall et al., 2017).  
Por otra parte, es importante reconocer que la evidencia disponible presenta limitaciones  
importantes. La escasez de estudios específicos en perros geriátricos, la falta de mediciones  
directas de la TFG y la frecuente extrapolación de datos de otras especies dificultan establecer  
conclusiones definitivas (Epstein et al., 2015). Estas limitaciones refuerzan la necesidad de  
interpretar los resultados con un enfoque crítico y prudente.  
En conjunto, los hallazgos sugieren que el metamizol puede considerarse una alternativa  
analgésica con menor impacto renal directo en comparación con otros fármacos; sin embargo,  
su seguridad en perros geriátricos depende en gran medida del estado clínico del paciente. Por  
ello, su uso debería basarse en una valoración individualizada que incluya la función renal, el  
estado hemodinámico y la presencia de factores de riesgo, más que en una percepción general  
de seguridad del fármaco.  
CONCLUSIÓN  
Se evidenció que la información científica analizada establece que el metamizol sódico presentó  
un bajo impacto directo sobre la tasa de filtración glomerular (TFG) en perros geriátricos  
cuando fue administrado a dosis terapéuticas, por periodos cortos y en pacientes con función  
renal basal conservada. Los hallazgos revisados mostraron que, a diferencia de los AINEs  
clásicos, el metamizol ejerció una inhibición periférica limitada sobre las prostaglandinas  
renales, lo que favoreció una menor interferencia sobre la hemodinamia glomerular. Sin  
embargo, la evidencia específica en perros geriátricos fue limitada, ya que la mayoría de los  
estudios disponibles se desarrollaron en animales sanos o adultos jóvenes y emplearon  
biomarcadores indirectos como creatinina sérica, sin incorporar mediciones directas de TFG.  
349  
En este sentido, el principal aporte del estudio consistió en integrar la evidencia disponible y  
establecer que el riesgo renal del metamizol en geriatría canina respondió más a alteraciones  
funcionales reversibles que a una nefrotoxicidad estructural intrínseca del fármaco.  
En relación con los factores clínicos y fisiopatológicos que modulaban la respuesta renal al  
metamizol, se determinó que el envejecimiento renal constituyó el principal condicionante de  
susceptibilidad. La disminución progresiva de la reserva renal funcional, la pérdida de nefronas,  
las alteraciones glomerulares asociadas a la edad y la limitada sensibilidad de biomarcadores  
tradicionales incrementaron la vulnerabilidad del paciente geriátrico frente a cambios  
hemodinámicos leves. Asimismo, factores como la deshidratación, hipovolemia, hipotensión  
anestésica, enfermedad renal crónica preexistente, administración intravenosa rápida,  
tratamientos prolongados y uso concomitante de AINEs o fármacos que alteran la perfusión  
renal aumentaron el riesgo de reducción funcional de la TFG. Por ello, se concluyó que la  
seguridad del metamizol dependió principalmente del estado clínico del paciente, del control  
hemodinámico y de una evaluación integral previa al tratamiento, más que del fármaco por sí  
solo.  
De acuerdo a los hallazgos analizados, se consideró que el objetivo del estudio sí se cumplió,  
debido a que se logró analizar de manera crítica la evidencia científica disponible sobre el  
impacto del metamizol sódico en la filtración glomerular de pacientes caninos geriátricos,  
considerando el contexto fisiológico del envejecimiento renal. La investigación aportó una  
síntesis útil para la práctica clínica veterinaria al establecer que el metamizol puede ser una  
alternativa analgésica relativamente segura en tratamientos cortos, siempre que su uso se  
fundamente en una valoración individualizada del riesgo-beneficio, monitorización renal y  
control de factores predisponentes, además, se identificó como aporte científico la necesidad de  
promover estudios clínicos específicos en perros geriátricos con medición directa de TFG y  
350  
seguimiento longitudinal, con el fin de fortalecer la toma de decisiones terapéuticas basadas en  
evidencia en esta población vulnerable.  
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